Apollo toma el Atlético: ¿revolución o más capitalismo yanqui en el fútbol español?
El Atlético de Madrid ha caído en manos del capital estadounidense. Apollo Sports Capital se convertirá en accionista mayoritario del club rojiblanco en los próximos meses, en una operación que huele a neoliberalismo puro y duro. Mientras los aficionados se preguntan si esto traerá mejores fichajes, la realidad es que otro pedazo del fútbol español se vende al mejor postor.
¿Quién es Apollo y qué quiere con nuestro fútbol?
Apollo Sports Capital es la filial deportiva de Apollo Global Management, un gigante financiero que maneja 900.000 millones de dólares. Fundado en 1990 por Leon Black, Josh Harris y Marc Rowan, este fondo se dedica a exprimir beneficios de clubes deportivos. Su especialidad: proyectos a largo plazo para maximizar ganancias, no precisamente por amor al deporte.
La operación, valorada en 2.500 millones de euros, sitúa al Atlético como una mercancía más en el escaparate del capitalismo global. Apollo pagará aproximadamente 1.300 millones por hacerse con el control, mientras los actuales propietarios se frotan las manos.
Gil Marín y Cerezo: de dueños a empleados
En una jugada que suena a transición suave para no alterar demasiado el cotarro, Miguel Ángel Gil Marín y Enrique Cerezo mantendrán sus cargos. Eso sí, sus participaciones se reducen drásticamente: Gil Marín pasará al 10% y Cerezo al 3%. De mandar en casa a ser meros gestores del capital yanqui.
Robert Givone, socio de Apollo, ha vendido la moto asegurando que era "fundamental invertir respaldando la continuidad" del liderazgo actual. Traducción: necesitamos caras conocidas para que la afición no se rebele demasiado.
El nuevo mapa del poder colchonero
Apollo controlará entre el 51% y 55% de las acciones, convirtiéndose en el amo absoluto. Quantum Pacific, del millonario israelí Idan Ofer, será el segundo accionista con un 25%, mientras que Ares Management mantendrá un 5%. El resto se reparte entre accionistas minoritarios que poco pintan ya en este nuevo orden.
Antes de esta operación, el control estaba en manos de Atlético HoldCo, la sociedad de Gil Marín y Cerezo, que tenía el 70,47% tras la entrada de Ares en 2021. Ahora, el poder real está en Wall Street.
¿Más dinero para fichajes o más beneficios para Apollo?
La gran pregunta que se hacen los aficionados es si esto se traducirá en mejores fichajes. Apollo promete inversión en el equipo, pero su historial habla de maximizar beneficios, no de regalar dinero. La ampliación de capital prevista antes de fin de temporada dirá mucho sobre las verdaderas intenciones.
"Invertir en el equipo y en la comunidad local", dice Givone. Bonitas palabras que suenan a marketing corporativo mientras otro club histórico español pasa a manos extranjeras. El fútbol como negocio, los aficionados como clientes, la pasión como producto.
La operación se cerrará en los próximos tres a seis meses, una vez cumplidas las autorizaciones regulatorias. Para entonces, el Atlético será oficialmente una sucursal más del imperio financiero estadounidense en el fútbol europeo.
