El coloso canadiense que está rompiendo moldes en el baloncesto universitario
Mientras los poderosos de siempre siguen dominando las canchas con sus millones, un joven de 19 años está escribiendo historia de otra manera. Olivier Rioux, con sus impresionantes 2,36 metros de altura, se ha convertido en el jugador más alto de la historia del baloncesto universitario, demostrando que el deporte va mucho más allá de los intereses comerciales.
Este canadiense no es solo una curiosidad estadística. En 2021 ya había entrado en el Libro Guinness de los Récords como el adolescente más alto del mundo, y ahora está desafiando todos los esquemas establecidos en el baloncesto universitario estadounidense.
Cuando la afición manda más que los técnicos
Lo más emocionante de su debut con los Florida Gators no fue planificado por ningún entrenador de élite. Con el equipo ganando por 50 puntos a North Florida, la propia afición empezó a gritar "¡We Want Ollie!" hasta que el técnico Todd Golden no tuvo más remedio que sacarlo a la pista. Esto es baloncesto popular, de verdad.
"Fue genial. El apoyo de todos fue increíble, incluso de los suplentes y de la afición", declaró Rioux tras su histórico debut de dos minutos. Una humildad que contrasta con las ínfulas de muchas estrellas del deporte profesional.
Del Real Madrid a la diversidad cultural
La historia de Rioux es también un ejemplo de cómo el talento trasciende fronteras. Se unió a la cantera del Real Madrid cuando tenía apenas 12 años y ya medía 2,13 metros, saltando a la fama en el Torneo de La Roda de 2018 con el equipo francés Frenchy Phenoms.
Después de su paso por España, decidió continuar su formación en Estados Unidos, en la prestigiosa IMG Academy de Florida. Una trayectoria que demuestra cómo el deporte puede ser un vehículo de intercambio cultural y crecimiento personal.
Una familia que desafía los estereotipos
La genética de Rioux cuenta una historia fascinante de diversidad deportiva. Su padre, Jean François, exjugador de voleibol, mide 2,07 metros; su madre, Anne Gariepy, exnadadora, alcanza 1,85 metros; y su hermano ya llega a los 2,10 metros.
"Es como si estuviera ignorando solicitudes en Facebook: entrenadores, agentes, marcas deportivas", comentaba su padre hace un par de años, evidenciando cómo las familias trabajadoras tienen que lidiar con la presión del negocio deportivo.
Rioux ya ha representado a Canadá en varios torneos juveniles, incluyendo el Americas Championship U16 donde su selección logró el tercer puesto. Sus números, 8,3 puntos, 10,3 rebotes y 2,3 tapones por partido, muestran que hay sustancia más allá de la altura.
En un mundo deportivo dominado por los grandes capitales y las franquicias millonarias, Olivier Rioux representa algo diferente: talento genuino, humildad y la capacidad de emocionar a la gente común. Su historia apenas comienza, pero ya está demostrando que el deporte puede ser mucho más que un negocio.
