Arameo, sumerio y acadio: la universidad de Madrid que enseña las lenguas que nadie estudia
En pleno Madrid, a dos calles del bullicio de la calle Bailén y junto a los jardines de las Vistillas, existe un rincón donde se guarda un tesoro de conocimiento que pocos conocen. La Universidad San Dámaso, ligada al Seminario Conciliar de Madrid, ofrece desde hace décadas cursos de lenguas tan fascinantes como olvidadas: arameo, acadio, sumerio, siríaco, hebreo, árabe, latín y griego. Sí, has leído bien. En pleno siglo XXI, en plena era de la inteligencia artificial, hay quien dedica su tiempo a descifrar lenguas que se hablaban hace miles de años.
¿Qué es la Universidad San Dámaso y qué lenguas se pueden estudiar?
La Universidad Eclesiástica San Dámaso es el resultado de un proceso que arranca en 1987, cuando el entonces arzobispo de Madrid, Ángel Suquía, reconoció por decreto la Fundación San Justino. Su objetivo: promover el estudio de la tradición cristiana. Cuatro años después, en 1991, se creó el Instituto Diocesano de Filología Clásica y Oriental San Justino, dedicado a la enseñanza de lenguas clásicas y orientales.
Estas lenguas no son un capricho académico. Tienen una historia riquísima, ligada a la creación y desarrollo de las primeras comunidades cristianas en lo que hoy son Siria, Líbano o Irak. Y ahora, cualquiera puede aprenderlas en Madrid.
En 2008, el instituto firmó un convenio con la Sociedad Española de Estudios Clásicos para ofrecer cursos de latín, griego y etrusco. En 2010, la Congregación para la Educación Católica elevó el instituto a Facultad de Literatura Cristiana y Clásica San Justino. Y en 2011 quedó integrada en la Universidad San Dámaso.
¿A quién van dirigidos estos cursos de lenguas orientales?
Los cursos están pensados para cualquier persona que quiera aprender una lengua con el objetivo de estudiar las fuentes directamente o dedicarse a la investigación. Se imparten en grupos muy reducidos, con profesores especialistas de la Facultad de Literatura Cristiana y Clásica. Y ojo, porque han sobrevivido incluso a la pandemia del Covid, adaptándose sin perder su esencia.
No hace falta ser creyente ni tener formación previa. Solo hace falta curiosidad. Y ganas de sumergirse en un mundo de conocimiento que parece sacado de otra época.
Una biblioteca con más de 190.000 volúmenes y una historia de resistencia
La institución cuenta con un fondo bibliográfico de más de 190.000 volúmenes, algunos de gran valor y antigüedad. Muchos de ellos fueron salvados por José María García Lahiguera durante la persecución religiosa de la Guerra Civil. Es decir, este conocimiento no solo es antiguo, sino que además tiene una historia de resistencia detrás.
La universidad también ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos. Su canal de YouTube ha crecido en más de 15.000 suscriptores en los últimos seis meses, gracias al aumento de retransmisiones en directo de actividades académicas. Un puente entre el pasado y el presente, entre las lenguas muertas y las redes sociales.
El Instituto Superior de Ciencias Religiosas: formación para todos
La Universidad San Dámaso no se queda solo en las lenguas clásicas. En 1977 se creó el Instituto Superior de Ciencias Religiosas y Catequéticas, con el objetivo de responder a las necesidades de la Iglesia católica en materia de catequesis y formación. Sus estatutos fueron aprobados en 1986 por la Congregación para la Educación Católica, y en 1996 quedó inserto en la nueva Facultad de Teología.
En 2011, la Universidad San Dámaso absorbió la Facultad de Teología y, con ella, el Instituto. Un año después se establecieron dos modalidades de estudio: presencial y a distancia. Hoy existen más de 20 extensiones a distancia del Instituto en España y América. Todo un despliegue para llevar el conocimiento más allá de las fronteras.
¿Por qué estudiar lenguas como el arameo o el sumerio en pleno 2026?
Puede parecer una locura, pero tiene todo el sentido del mundo. El arameo fue la lengua que habló Jesús de Nazaret. El acadio y el sumerio son lenguas de las primeras civilizaciones de la humanidad, en la antigua Mesopotamia. El siríaco es clave para entender el cristianismo oriental. Y el hebreo y el árabe son lenguas vivas con una tradición escrita impresionante.
Estudiar estas lenguas no es mirar al pasado por nostalgia. Es entender de dónde venimos para saber a dónde vamos. Y en un mundo cada vez más globalizado, donde todo se homogeneiza, defender la diversidad lingüística y cultural es un acto de rebeldía. O de resistencia. O de las dos cosas.
En tiempos de algoritmos y de inmediatez, hay quienes prefieren la lentitud de descifrar una tablilla sumeria o un manuscrito siríaco. Y eso, queramos o no, es una forma de decirle al mundo que el conocimiento no se mide en likes.
Preguntas frecuentes sobre los cursos de lenguas de la Universidad San Dámaso
¿Necesito conocimientos previos para apuntarme a estos cursos?
No. Los cursos están diseñados para cualquier persona interesada, sin importar su formación previa. Solo se necesita curiosidad y compromiso.
¿Son cursos presenciales o se pueden hacer a distancia?
La Facultad de Literatura Cristiana y Clásica San Justino ofrece cursos presenciales en Madrid. El Instituto Superior de Ciencias Religiosas, por su parte, cuenta con modalidad presencial y a distancia, con más de 20 extensiones en España y América.
¿Qué salidas profesionales tienen estas lenguas?
La principal salida es la investigación académica y el estudio directo de fuentes históricas y religiosas. También pueden ser útiles para quienes trabajan en arqueología, historia, filología o traducción especializada.