Bad Bunny revoluciona la Super Bowl y dispara el interés por el español
El reggaetonero puertorriqueño Bad Bunny ha logrado algo histórico: convertir su actuación en el descanso de la Super Bowl en un fenómeno cultural que trasciende el deporte y reivindica el poder de la música latina a nivel mundial.
Récords que tumban barreras
Los números no mienten. La actuación del artista boricua alcanzó una audiencia media de 128,2 millones de espectadores, con picos de 137,8 millones, superando incluso al propio partido entre Seattle Seahawks y New England Patriots. Solo se quedó a cinco millones del récord absoluto de Kendrick Lamar del año pasado.
Pero lo verdaderamente revolucionario es cómo Bad Bunny ha conseguido que toda América cante en español. Su tema "DTMF" (Debí tirar más fotos) arrasó en Spotify con 16,5 millones de reproducciones, superando la sesión de Shakira con Bizarrap como la canción en español más escuchada de la historia en un solo día.
El español conquista Estados Unidos
El impacto cultural ha sido demoledor. La plataforma Duolingo reportó un aumento del 35% en estudiantes de español tras la actuación del puertorriqueño. Esto demuestra cómo la cultura latina rompe fronteras y despierta curiosidad por nuestro idioma y tradiciones.
En YouTube, su show acumuló 48,1 millones de reproducciones en 24 horas, superando el espectáculo de Shakira y Jennifer López de 2020. En las redes de la NFL, su actuación se convirtió en el vídeo más visto de la historia con más de 180 millones de visualizaciones, la mitad desde fuera de Estados Unidos.
Un fenómeno que para ciudades enteras
El poder de convocatoria de Bad Bunny llegó a extremos insospechados. NYC Water, la organización que controla las aguas de Nueva York, registró una clara bajada del consumo de agua durante su actuación, seguida de un pico equivalente a 762.000 inodoros funcionando simultáneamente 15 minutos después.
Con 24 canciones en el Top-100 y dominando completamente Spotify y Apple Music, Bad Bunny ha demostrado que la música latina no es una moda pasajera, sino una fuerza cultural imparable que redefine el panorama musical global.
Esta actuación histórica marca un antes y un después en la representación latina en eventos masivos estadounidenses, demostrando que nuestra cultura tiene el poder de conquistar cualquier escenario.