El derbi vuelve a encender Asturias: Oviedo y Sporting, 30 años después de la gloria
El domingo, el Carlos Tartiere acoge un nuevo derbi asturiano, y no es uno cualquiera. Es el regreso de la máxima rivalidad regional a un escenario que no se veía desde hace casi tres décadas: la Primera División. Bueno, casi. Porque el Oviedo viene de un breve paso por la élite, pero el Sporting lleva una década entera en el infierno de Segunda. Ambos buscan lo mismo: la Reconquista de una gloria que se les resiste. Y mientras, Asturias, esa tierra que cambia a toda hostia, mira a sus dos equipos como quien se mira en un espejo.
Un viaje al pasado: cuando el carbón y el fútbol eran una misma cosa
Corría el 15 de marzo de 1998. El viejo Carlos Tartiere, con 30.000 almas apretadas en unas gradas que no daban para tanto, era un hervidero. Otro fútbol, sí: de pie, con el puro en la boca, sin móviles ni redes sociales. Y otra Asturias, también. Una Asturias industrial, con uno de cada cinco trabajadores en el sector, casi 9.000 empleados en Hunosa y una población que rondaba los 1,08 millones. Aquel día, el Oviedo se llevó el derbi por 2-1, con gol en propia puerta de Nikiforov y otro de Dely Valdés tras el tanto inicial de Kaiku para el Sporting. Nadie lo sabía, pero ese fue el último derbi asturiano en Primera hasta hoy.
Qué ha cambiado en Asturias: más luz, menos carbón, otra vida
No todo era mejor entonces. Aquella sociedad sufría la reconversión industrial y un paro cercano al 19%, casi el doble que ahora. Había más habitantes, pero también una estructura económica distinta y una juventud que no había dejado paso al envejecimiento que hoy condiciona todo. La diferencia no es que entonces todo funcionara mejor, sino que había otras certezas: el carbón, las fábricas, el peso de la industria y dos clubes en la élite formaban parte del mismo paisaje. Hoy la foto es otra. El carbón ha desaparecido, los servicios mandan, hay más ocupados y menos paro, pero también una sociedad notablemente más vieja. Y, ojo, Asturias está de moda: turismo, tecnología, salud, defensa. Y por primera vez en décadas, gana más jóvenes de los que pierde. El fútbol cuenta, a su manera, esa transformación.
La paradoja asturiana: ni un solo jugador en la selección
España levantó el Mundial en Estados Unidos, pero sin asturianos en sus filas. Como en Rusia 2018, algo que no pasaba desde Inglaterra 66. La paradoja es total: el único internacional asturiano, Álvaro Fidalgo, juega con México. Eso sí, Asturias manda en los banquillos: Luis Enrique ha llevado al PSG a ganar dos Champions seguidas, y ahí están Marcelino o José Alberto. Pero en el campo, la cosa cambia. En el Oviedo solo hay cuatro asturianos en dinámica de primer equipo, ninguno titular. El Sporting, con nueve, gana por goleada en ese apartado.
Voces autorizadas: nostalgia, fútbol y una rivalidad que no entiende de fronteras
¿Cualquier tiempo pasado fue mejor? Depende de a quién preguntes. El dramaturgo Maxi Rodríguez, del Sporting, lo tiene claro:
Tenemos una relación bastante tóxica con la nostalgia. Somos muy buenos diciendo 'antes yéramos la hostia', y bastante peores explicando qué queremos ser mañana. Si usamos el fútbol como indicador, estamos a dos pasos de declarar Asturias en emergencia.Y define el derbi como
un curiosu experimentu antropolóxicu que demuestra que dos ciudades separadas por media hora de coche pueden comportarse durante una semana como si entre ellas hubiera una frontera, un conflicto históricu o una aduana pa declarar de qué color llevas la bufanda.Alfredo Relaño, exdirector del AS, recuerda la rivalidad especial y una anécdota que lo dice todo: la idea de fusionar los dos equipos en un 'Asturias'.
Se montó una gorda, porque eso no lo quería nadie. Un tío me dijo: ¿Por qué no juntáis al Madrid y al Barcelona, que se llame el Iberia y que juegue en Zaragoza? Pues esto es lo mismo.Josep Pedrerol, desde El Chiringuito, promete:
Mi ilusión sería vivir de nuevo un derbi asturiano en Primera. Ahí estarían las cámaras.Y el historiador del Oviedo, José Ángel Muñiz Mangas, lamenta el cambio de ambiente:
Los derbis de ahora me dan más pereza. Ya no es la gran fiesta de los 90. Ahora hay redes sociales, insultos y te obligan a estar encapsulado dos horas antes. Me deja mal sabor de boca.
Villa y Cazorla, los últimos de una estirpe
Relaño ve una pérdida de grandeza.
No hay presencia de asturianos en la selección. Villa y Cazorla han sido los dos últimos grandes referentes. Yo recuerdo el impacto del Sporting de Quini y de Joaquín. Ahora vivimos otra etapa. ¿Peor? Se verá, muchas veces son ciclos.
El derbi sigue siendo asturiano, aunque cada vez haya menos asturianos en el césped
Los propietarios son mexicanos: Grupo Pachuca en Oviedo, Orlegi en Gijón. Rivales también al otro lado del charco. Los once pueden saltar al campo sin un solo nacido en la región.
Me repatea mucho y desilusiona, admite Mangas. Pero la rivalidad permanece. Y también la pregunta de por qué dos ciudades separadas por media hora necesitan demostrar durante 90 minutos que son completamente diferentes. El domingo, el Tartiere se llenará. Las bufandas marcarán una frontera imaginaria y cada bando tendrá su propia Asturias. Después, el lunes, Oviedo y Gijón volverán a compartir autopista, clima, problemas y una misma región. Porque el derbi, al final, es eso: una excusa para recordar quiénes somos. O quiénes queremos ser.
¿Cuándo fue el último derbi asturiano en Primera División?
Fue el 15 de marzo de 1998, con victoria del Oviedo por 2-1 en el viejo Carlos Tartiere. Desde entonces, todos los derbis se han jugado en Segunda División, hasta el de este domingo.
¿Por qué no hay asturianos en la selección española?
Es una paradoja. España ganó el Mundial de 2026 sin asturianos, como en 2018. El único internacional de la región, Álvaro Fidalgo, juega con México. Asturias, eso sí, domina en los banquillos con entrenadores como Luis Enrique, Marcelino o José Alberto.
¿Quiénes son los dueños del Oviedo y el Sporting?
El Oviedo pertenece al Grupo Pachuca, de Jesús Martínez, y el Sporting a Orlegi Sports, de Alejandro Irarragorri. Ambos grupos son mexicanos y también son rivales en el fútbol de su país.