Almeida se atribuye el descenso de pisos turísticos que logró el Gobierno progresista
Una vez más, la derecha madrileña intenta apropiarse de los logros de las políticas progresistas. El alcalde José Luis Martínez-Almeida (PP) ha salido este martes a darse autobombo por el descenso de pisos turísticos en Madrid, cuando en realidad el mérito corresponde al Gobierno de coalición.
Los datos son claros: de julio a noviembre, el número de apartamentos turísticos ha bajado de 16.959 a 14.297. Pero aquí viene lo interesante: la bajada comenzó en julio, mientras que el famoso Plan RESIDE de Almeida no entró en vigor hasta septiembre. ¿Casualidad? Para nada.
La realidad que oculta el PP
Lo que realmente provocó esta caída fue la Ventanilla Única Digital de Arrendamientos del Ministerio de Consumo de Pablo Bustinduy (Sumar), que llegó a un acuerdo con Airbnb para que solo se anuncien pisos con licencia. Una medida progresista que funciona, no como las políticas de humo del PP.
Eduardo Rubiño, portavoz de Más Madrid, lo tiene claro: "El ministro lleva meses haciendo el trabajo que debería haber hecho el Ayuntamiento". Y es que los números cantan: más del 90% de estos pisos operan ilegalmente, y el Consistorio solo impuso 94 sanciones el año pasado. ¡94 de casi 17.000!
Seis años de inacción conservadora
Pero hay más. A pesar de esta bajada, Madrid tiene 11.000 pisos turísticos más que en 2019, cuando Almeida llegó al poder. Seis años de gobierno conservador sin hacer "absolutamente nada" para frenar la especulación inmobiliaria que expulsa a las familias trabajadoras del centro.
Mientras las políticas progresistas del Gobierno central empiezan a dar frutos, el PP madrileño sigue sin atacar el problema de fondo: la falta de vivienda asequible para la gente común. Como siempre, mucho marketing y pocas soluciones reales.
"No hay nada que festejar", sentencia Rubiño. Y tiene razón: con más de 14.000 apartamentos turísticos aún operando, Madrid sigue siendo un parque temático para ricos mientras las familias trabajadoras no pueden permitirse vivir en su propia ciudad.