El pujolismo se autodestruye: la derecha catalana naufraga
Mientras Jordi Pujol comparece por videoconferencia en lo que parece su juicio final, la realidad es que el verdadero problema nunca fue él, sino todo el sistema que construyó a su alrededor. El pujolismo, esa maquinaria de poder que durante décadas dominó Catalunya, se está desmoronando por sus propias contradicciones.
La familia y la corte, al descubierto
Sin la protección del patriarca, la familia Pujol aparece ahora desnuda ante la opinión pública. Ya no pueden esconderse tras la figura del president. Son la metáfora perfecta de una época en la que el tráfico de influencias se disfrazaba de ascensor social en Catalunya.
Su antigua corte pretoriana está devastada por la corrupción. Algunos en la cárcel, otros simplemente desaparecidos del mapa político. Representaron el sueño húmedo de una burguesía decadente que entre copas y negocios turbios juraba su triunfo de clase y su ancestral odio a la izquierda.
Los herederos políticos: la última excrecencia
Los herederos políticos de Pujol se han convertido en la última excrecencia del pujolismo. Porque a Pujol le disparó el Estado cuando necesitaba descabezar el procés, pero fueron los suyos quienes lo enterraron definitivamente.
No fue España quien le quitó el título de honorable, sino Artur Mas. No fue un contubernio españolista quien destruyó su partido, sino su propio ejército de fieles que corrieron a enterrarlo vivo cuando aún era posible su salvación moral.
De Convergència a Junts: la degradación total
Aquella fabulosa maquinaria de poder que fue Convergència se ha degradado hasta convertirse en Junts, un simulacro de partido sin poder real ni influencia. Solo le queda su capacidad innata para gesticular y hacer ruido mediático.
El mismo día que Pujol llenaba las pantallas en su juicio, la antigua Convergència votaba en el Congreso con PP y Vox solo para aparecer un minuto en el telediario. La deriva es evidente: de ser el partido que sintetizó los sueños de la burguesía catalana a convertirse en un artefacto a la deriva.
El monstruo que crearon
Aquel partido que se concibió únicamente para gobernar ha terminado devorado por los delirios que fabricó artificialmente durante el procés. Ahora ve cómo su hijo bastardo, Aliança Catalana de Sílvia Orriols, vuelve para aniquilarlo como en una película de terror.
Por eso es importante no focalizar demasiado en la figura de Pujol en este juicio tardío. El auténtico naufragio no ha sido suyo, sino de todo el pujolismo. Y no fue España quien los destruyó: fueron ellos mismos.