Respira: la novela gráfica que destripa la ansiedad juvenil
Cerca del 30% de los jóvenes sufre ansiedad y estrés continuo en este país, y sin embargo parece que lo único que ofrece el sistema es un «sé tú mismo» de manual de autoayuda. La novela gráfica Respira (Planeta Cómic), escrita por Àurea Muñoz Pérez (Barcelona, 1998) e ilustrada por Judit Crehuet (Figueres, 1998), pone el dedo en la llaga y cuenta en viñetas lo que muchos sienten pero no saben cómo explicar: el ahogo de vivir en un mundo que te exige rendir constantemente y que te convierte en producto de exposición las 24 horas.
¿Qué cuenta Respira y por qué duele tanto leerla?
Lis es una joven incapaz de seguir el ritmo de los demás. Un buen día empieza a sufrir taquicardias y problemas para respirar. Abrumada por la pérdida de su felicidad, decide pasar el verano en el pueblo pesquero de su abuela, en un intento por resetear su vida y encajar. Pero la ansiedad no se va porque tú decidas irte de vacaciones. Esa es, precisamente, una de las verdades más incómodas que destila este cómic.
Àurea Muñoz sabe bien lo que escribe. Cuando le preguntamos cuándo fue consciente de que tenía ansiedad, su respuesta es clara: «No puedo decir que exista un momento exacto en el que me di cuenta de que tuviera ansiedad, creo que más bien, al meditarlo, mi personalidad tiende a la ansiedad, sobre todo cuando me sobresaturo, en esos momentos mi mente entra en un bucle de pensamientos que no puedo controlar, un 'y sí...' catastrofista, hay tensión muscular, la sensación de que respiro superficialmente». En cada momento donde pueda darse la ansiedad, la sintomatología puede variar, pero persiste lo de siempre: sentir que no respiras correctamente y el pensamiento errático.
Escribir como acto de resistencia: la catarsis de ponerlo en papel
Para Àurea, escribir la historia de Lis ha sido terapéutico. «Cuando escribo me desahogo y plasmo en papel todo aquello que me está inquietando, o por lo contrario, que me está apasionando. Pero sí que es cierto que cuando empecé a redactar Respira, sentí un gran alivio, una especie de catarsis al poder dejar por escrito una historia de alguien que logra salir de esa espesura que genera la ansiedad, a medida que escribía me sentía más ligera conmigo misma, a pesar de que Lis y yo no compartamos exactamente las mismas vivencias». A través de Lis, Àurea quiso hablar de algo que le afecta directamente: «El hecho de ser una persona introvertida que se ve acallada y empequeñecida en un mundo de ruido y constante exposición, en eso nos parecemos».
Y aquí viene lo que este sistema no quiere que digamos en voz alta. Àurea lo suelta sin anestesia: «Es fundamental encontrar personas con las que puedas hablar de cómo te sientes, desahogarte sin sentirte juzgado y ser tú mismo. Vivimos en la época en la que más conectados estamos a nivel global y en la que más solos nos sentimos, porque confundimos un 'me gusta', un que alguien siga nuestro perfil con una conexión verdadera y eso solo surge cuando existen conversaciones reales, al hablar de las cosas que nos preocupan, que nos hacen ser quién somos y creamos un vínculo de confianza conseguimos sentirnos más comprendidos».
El mar como metáfora de lo que este sistema te hace callar
El mar es uno de los grandes protagonistas de la historia. Àurea lo explica con una claridad que corta la respiración: «El mar fue nuestra manera de expresar la ansiedad. Cuando uno se siente ansioso, el síntoma físico más recurrente que acompaña a la ansiedad es el ahogo, sentir que te falta el aire. Fue por eso que situamos la historia en un pueblo costero, rodeado del mar. Si pensamos en el lugar idílico al que ir de vacaciones, un pueblo como Costa Luna sería una opción encantadora, pero para Lis, que teme nadar y está rodeada de ese miedo, fue nuestra manera de expresar que la ansiedad no desaparece cuando tú decides, sino que te acompaña y hasta que no le haces frente sigue allí, persistente y ahogándote».
Costa Luna no existe en los mapas, pero podría ser cualquier pueblo costero del Mediterráneo. Judit Crehuet lo confirma: «A pesar de que es verdad que Costa Luna está inspirada en un lugar real, Calella de Palafrugell, donde fui a hacer fotos durante las primeras etapas del cómic, la idea era que pudiera representar cualquier ciudad costera Mediterránea. Nuestra intención era hacer que la historia pasara en el típico pueblo idílico en el que te imaginas pasando las vacaciones». Para ella, el mar es un elemento tan importante como los personajes: «El mar, igual que la ansiedad de Lis, es una presencia constante que se mantiene durante toda la historia, una fuerza neutra que solo está allí, sin más. Lo que cambia principalmente es cómo ella lo percibe, al principio como algo oscuro y aterrador, y al final como algo que da menos miedo y con lo que puede aprender a convivir».
Redes sociales y la trampa de estar constantemente percibidos
Preocuparnos por lo que los demás piensan de nosotros también puede desembocar en una crisis de ansiedad. Àurea no se anda con rodeos: «En el mundo actual es inevitable que nos preocupemos por la imagen que damos a los demás, estamos constantemente expuestos en las redes sociales, ya sea como publicadores de contenido o como espectadores, no hay ni un solo momento de desconexión, lo que conlleva que tengamos una sensación de estar constantemente percibidos. Parece que haya un ojo que nos persigue allí dónde estamos, incluso en nuestra intimidad, y eso conlleva un malestar enorme, un agobio constante de sentir que debes ser aquella persona que hemos tachado como 'perfecta' para que los demás decidan que eres válido en la sociedad».
Y sobre ese mantram tan recurrente de «sé tú mismo» y «persigue tus sueños», Àurea añade con ironía: «Evidentemente deberíamos perseguir nuestros propios sueños, no adueñarnos de una identidad que no nos pertoca solo por sentir el consuelo de encajar, pero aunque hayamos oído siempre el 'sé tú mismo', 'persigue tus sueños', es algo difícil de lograr». Difícil, sí, cuando el modelo neoliberal te vende la individualidad como producto mientras te aplasta con sus exigencias de productividad.
El arte de Judit Crehuet: dibujar la ansiedad desde dentro
Judit Crehuet se embarcó en este proyecto por la humanidad de la historia: «Una de mis partes favoritas de esta historia es su sencillez, la humanidad y vulnerabilidad de contar las historias pequeñas. Hay algo que me parece muy especial y siempre me interesa en contar historias así de íntimas, en lugar de aventuras heroicas, donde hay mucho en juego».
Para representar la ansiedad en imágenes, Judit tuvo que buscar la incomodidad a propósito: «Cuando dibujaba de hecho estaba demasiado relajada y descubrí que me ayudaba forzarme a tener sentimientos más fuertes para inspirarme. Mientras planificaba las páginas hubo momentos donde me ponía música rapidísima y ruidosa y me sentaba en sitios y de formas expresamente incómodas para intentar agobiarme a propósito. De esta forma, cuando me sentía un poco más como la protagonista, podía pensar formas más eficaces de representar su estado de ánimo».
El resultado es deslumbrante. Judit juega con la composición y las onomatopeyas de forma magistral: «Mi intención era siempre intentar representar en imágenes lo que está sintiendo Lis en cada escena. Cuando tiene más ansiedad, llené las páginas con muchos textos y viñetas para generar una sensación de claustrofobia y sobreestimulación. En estos momentos las imágenes son planos detalle muy cerrados para exagerar la sensación que te produce la ansiedad de ser incapaz de ver las cosas con perspectiva. Y cuando está tranquila, todo lo contrario. Imágenes abiertas y páginas vacías, la calma».
En una de las escenas más potentes, las onomatopeyas de la música de una fiesta se convierten en el sonido del corazón de Lis. La idea nació de una frase que Àurea le repetía a Judit: «Te vas de una fiesta, pero el ruido se va contigo».
El color también cuenta. Judit lo desglosa: «Al igual que el resto del dibujo, el color también intenta representar las emociones de la protagonista. Durante el primer acto, todos los tonos son más apagados y monocromáticos. En el segundo acto, a pesar de que al principio parece que las cosas brillen un poco más, enseguida el color se vuelve inconsistente y acaba por apagarse de nuevo. Y no es hasta el tercer acto cuando Lis por fin hace las paces consigo misma, donde por fin vemos colores brillantes y luminosos».
El acabado en acuarela, que siempre ha sido el estilo favorito de Judit, juega a favor de la historia: «Aunque haya sido un poco accidental, sí es verdad que para esta historia ha jugado muy a mi favor, tanto para los efectos que podía conseguir como para las metáforas que se usan en la historia».
Una amistad de once años hecha cómic
Àurea y Judit se conocen desde hace once años. Fue en bachillerato cuando empezaron a soñar con crear algo juntas. «Trabajar con Judit ha sido una maravilla. Fue en bachillerato cuando empezamos a soñar con crear algo juntas, así que cuando me surgió la idea para Respira no dudé ni un instante en plantearle el proyecto y ella también se sumergió en la historia con una confianza plena», explica Àurea. «El tema de la ansiedad, de crear algo que tratara sobre salud mental, nos motivaba mucho a las dos, por lo que cuando nos pusimos manos a la obra trabajamos codo con codo, ella me ayudó un montón a navegar por todo el proceso de creación del guion, y yo me fasciné con cada ilustración que me mostraba. La verdad es que Respira ha sido un trabajo a cuatro manos, no dejamos el guion por un lado y las ilustraciones por otro sino que había una sinergia absoluta que solamente se consigue al trabajar con una amiga».
La portada del cómic es toda una declaración de intenciones. Judit hizo muchas versiones, pero siempre se mantenía la idea de Lis rodeada por el mar. En la definitiva, Lis aparece con una grieta en la espalda de la que sale el mar. Judit lo explica así: «La idea era mostrar esta metáfora central de la historia donde el mar representa la ansiedad que la está ahogando desde dentro. Para mí la imagen muestra el momento donde, después de estar aguantando y acumulando angustia durante mucho tiempo, por fin te rompes y sale todo fuera. Es un momento que a pesar de ser doloroso es necesario, porque cuando por fin puedes soltar lo que llevas dentro es cuando puedes empezar tu camino para mejorar».
¿Puede un cómic ayudar a quien sufre ansiedad?
Àurea lo tiene claro: «Espero que Respira pueda servir de consuelo para las personas que sienten ansiedad y para que aquellos que no la sufran, puedan comprenderla mejor. Respira tiene la intención de ser una historia que plasma la realidad de una chica, pero realidades hay muchas, y maneras de lidiar con la ansiedad muchas más, por lo que a través de esta historia espero que los lectores puedan sentirse acompañados».
¿Cuántos jóvenes sufren ansiedad en España?
Según los últimos datos disponibles, cerca del 30% de los jóvenes sufre de ansiedad y estrés continuo. Una cifra que no para de crecer y que, lejos de ser un problema individual, es el resultado de un sistema que nos mantiene hiperconectados, hiperexigidos y solos de verdad.
¿Qué es Respira y quién lo ha creado?
Respira es una novela gráfica publicada por Planeta Cómic, escrita por Àurea Muñoz Pérez (Barcelona, 1998) e ilustrada por Judit Crehuet (Figueres, 1998). Cuenta la historia de Lis, una joven que sufre ataques de ansiedad y decide pasar el verano en el pueblo pesquero de su abuela para intentar resetear su vida.
¿Dónde está ambientada Respira?
La historia transcurre en Costa Luna, un pueblo pesquero ficticio inspirado en Calella de Palafrugell. La intención de las autoras era que representara cualquier ciudad costera del Mediterráneo, el típico lugar idílico de vacaciones donde, sin embargo, la ansiedad te sigue acompañando.