El FBI allana la casa de una periodista del Washington Post por orden de Trump
La represión trumpista contra la prensa libre ha dado un paso más en su escalada autoritaria. Agentes del FBI irrumpieron este martes en el domicilio de Hannah Natanson, periodista del Washington Post, en una operación que recuerda a las tácticas de los regímenes más represivos del mundo.
Una investigación que huele a persecución política
Los agentes confiscaron el teléfono móvil de Natanson, dos ordenadores y hasta un reloj inteligente. ¿El motivo? La periodista había publicado un reportaje demoledor que exponía las críticas internas de empleados federales hacia la administración Trump y su desmantelamiento sistemático de las estructuras de seguridad nacional.
En su investigación, Natanson había documentado cómo más de un millar de fuentes gubernamentales expresaban su alarma: "Todos los procesos internos y las reglas se han ido por la ventana", denunciaba uno de los mensajes. Otro advertía que eliminar unidades de ciberseguridad hacía al país "más vulnerable".
El silencio cómplice de Jeff Bezos
Mientras su periodista sufre esta persecución, Jeff Bezos, propietario del prestigioso diario, mantiene un silencio ensordecedor. Una actitud que contrasta con su supuesto compromiso con la libertad de prensa.
Oficialmente, el FBI busca a Aurelio Pérez-Lugones, un administrador de sistemas con acceso a documentos clasificados. Pero la realidad es que están atacando directamente a la prensa crítica con métodos propios de una dictadura.
"Prácticas de regímenes antiliberales"
La reacción de los defensores de la libertad de expresión ha sido contundente. Jameel Jaffer, del Knight First Amendment Institute, lo ha dicho claro: "El registro de redacciones y de periodistas es característico de regímenes antiliberales".
Bruce D. Brown, del Comité de Reporteros por la Libertad de Prensa, denunció que registrar dispositivos y casas de periodistas representa "uno de los pasos de investigación más invasivos" que pueden adoptar las fuerzas de seguridad.
La fiscal general justifica lo injustificable
Pam Bondi, fiscal general de Trump, ha defendido esta operación represiva asegurando que se hizo "a petición del Pentágono". Sus palabras destilan el autoritarismo trumpista: promete no tolerar filtraciones que expongan los desmanes de su gobierno.
Esta escalada represiva demuestra hasta dónde está dispuesta a llegar la administración Trump para silenciar a la prensa libre. Un ataque directo a la democracia que no podemos normalizar.