El Hospital Vithas Valencia Turia ha vuelto a demostrar que la sanidad pública y privada de este país puede hacer milagros cuando se pone a trabajar en serio. Esta vez, la historia nos llega desde Libia, un país castigado por la guerra y el abandono, donde un hombre adulto vivía atrapado en un cuerpo que no le respondía. Una deformidad severa de pie zambo, de esas que aquí corregimos en bebés con unos yesos y una férula, le impedía caminar con normalidad. Pero el equipo del doctor Rodrigo Díaz, de la Unidad de Tobillo y Pie, le ha devuelto la esperanza.
El pie zambo, o talipes equinovarus, es una malformación congénita que afecta a uno de cada mil recién nacidos. En España, el sistema sanitario lo detecta y lo trata a tiempo con el método Ponseti, que consiste en una serie de yesos y una férula nocturna. Los niños crecen y juegan al fútbol como si nada. Pero en países sin acceso a estos cuidados, la deformidad se enquista, se vuelve rígida y duele cada paso que das.
El paciente libio llegó al hospital valenciano a través del servicio de Paciente Internacional de Vithas. Se enfrentaba a una deformidad que no solo le impedía caminar, sino que le generaba un dolor crónico insoportable. El doctor Rodrigo Díaz, un traumatólogo con experiencia en misiones quirúrgicas con la ONG Step2Walk, lo explica claro: “En España es excepcional ver casos así. Requieren una planificación quirúrgica muy meticulosa”.
La intervención duró cinco horas. No fue un simple arreglo. Fue una reconstrucción completa del pie y el tobillo: liberar tejidos retraídos, alinear huesos, reconstruir estructuras y hasta hacer transferencias tendinosas para equilibrar el pie. Todo para que el paciente pudiera apoyar el pie sin dolor. Y lo consiguieron.
“El objetivo era conseguir un pie plantígrado, estable y sin dolor”, explica el doctor. Y vaya si lo lograron. Tras la operación, el paciente ya apoya el pie, ha recuperado la función y ha dejado atrás ese dolor que le acompañaba desde la infancia. Una mejora radical en su calidad de vida.
Esta historia no solo habla de un éxito médico. Habla de lo que significa tener acceso a la sanidad. Mientras aquí debatimos sobre listas de espera y recortes, hay personas que cruzan el Mediterráneo buscando lo que nosotros damos por sentado. El doctor Díaz y su equipo no solo han operado un pie. Han devuelto la dignidad a un ser humano. Y eso, en un mundo donde la extrema derecha quiere cerrar fronteras y criminalizar al que viene de fuera, es un acto político de primera magnitud.