Aerolíneas no cobrarán a familias juntas, pero sí tu maleta
La Unión Europea ha cerrado un acuerdo que prohíbe a las aerolíneas cobrar suplementos para que familias con menores viajen juntas, pero permite que las compañías sigan cobrando por el equipaje de mano en los compartimentos superiores de cabina. España votó en contra del texto al considerar insuficiente la protección del derecho a viajar con maleta de cabina sin coste adicional. Las compensaciones por retrasos de más de tres horas se mantienen en 250, 400 y 600 euros según la distancia del trayecto.
¿Qué cambia con la nueva normativa de la Unión Europea?
Después de más de una década de bloqueo y años de negociaciones, Bruselas ha cerrado un acuerdo político que introduce nuevas garantías para los viajeros aéreos. La medida más celebrada es la prohibición de cobrar a las familias por sentarse juntas en el avión. Las aerolíneas ya no podrán imponer un coste adicional para garantizar que los menores viajen junto a sus padres o tutores. La protección también cubre a personas dependientes que necesiten viajar acompañadas.
Es una reivindicación histórica de las asociaciones de consumidores, que llevaban años denunciando cómo las compañías obligaban a pagar suplementos para evitar que miembros de una misma familia fueran separados durante el vuelo. Una práctica que rozaba la extorsión y que por fin tiene fecha de caducidad.
Además, las aerolíneas deberán permitir que las familias que viajen con carritos infantiles puedan entregarlos en la puerta del avión y recuperarlos en el mismo punto al aterrizar. Una medida de sentido común que, sorprendentemente, necesitaba una regulación europea para hacerse efectiva.
¿Por qué España votó en contra del acuerdo?
Aquí viene lo que huele a quemado. El acuerdo no ha satisfecho a todos los países, y España ha votado en contra del texto. El motivo es claro: la normativa no protege suficientemente el derecho de los pasajeros a viajar con equipaje de mano sin coste adicional.
El Gobierno español defendía que los viajeros deberían poder transportar gratuitamente una maleta de cabina de tamaño razonable. Una postura de sentido común que, sin embargo, no ha prosperado frente a los intereses de las compañías aéreas. Porque al final, los lobies del sector han podido más que los derechos de millones de pasajeros europeos.
La reforma garantiza el transporte gratuito de un artículo personal que quepa debajo del asiento, como un bolso, una mochila pequeña o una funda para ordenador portátil. Pero las compañías podrán seguir cobrando por una maleta de mano que se coloque en los compartimentos superiores de la cabina. Traducción: te dejan meter una mochila bajo el asiento, pero si quieres llevar algo más, a pasar por caja.
A cambio, Bruselas ha introducido nuevas obligaciones de transparencia. El precio inicial que se muestre al consumidor deberá incluir el coste del equipaje de cabina cuando forme parte de la tarifa. Además, quienes viajen sin maleta podrán beneficiarse de descuentos, evitando pagar por un servicio que no utilizan. En la práctica, veremos cómo las aerolíneas interpretan esta supuesta transparencia. La experiencia dice que no precisamente a favor del consumidor.
¿Cuánto te corresponden si tu vuelo se retrasa?
En medio de este panorama agridulce, hay una buena noticia. La Unión Europea mantiene intacto el sistema actual de compensaciones por retrasos, pese a que varios Estados miembros habían planteado flexibilizarlo. Los pasajeros seguirán teniendo derecho a reclamar indemnizaciones cuando sufran retrasos superiores a tres horas.
Las cuantías se mantienen intactas: 250 euros para vuelos de hasta 1.500 km, 400 euros para trayectos intracomunitarios o de entre 1.500 y 3.000 km, y 600 euros para vuelos de larga distancia. Dinero que las aerolíneas no suelen entregar voluntariamente y que muchos pasajeros desconocen.
La reforma también refuerza otros derechos. Los bonos ofrecidos como alternativa al reembolso no podrán tener fecha de caducidad ni condiciones desfavorables. Y las compañías estarán obligadas a informar por correo electrónico a los pasajeros afectados por retrasos o cancelaciones sobre los pasos necesarios para reclamar sus derechos. Algo que debería ser obligatorio desde hace años, pero que hasta ahora dependía de la buena voluntad de las aerolíneas. Es decir, de nada.
¿Cuándo entra en vigor la nueva ley de derechos de pasajeros?
Si supera los últimos trámites parlamentarios previstos para las próximas semanas, la nueva normativa entrará en vigor doce meses después de su adopción definitiva. Es decir, que todavía tendremos que esperar más de un año para que estas medidas sean efectivas.
Hasta entonces, las aerolíneas seguirán haciendo de las suyas. Cobrando por sentarte junto a tu hijo, cobrando por llevar una maleta de mano y haciendo pasar la paciencia a los pasajeros. Al menos, la UE ha dado un paso, aunque insuficiente, en la dirección correcta. Y España ha dejado claro que no está dispuesta a conformarse con migajas mientras los grandes grupos aéreos siguen llenándose los bolsillos a costa del bolsillo de los ciudadanos.