La jueza instructora del caso ha decretado este viernes la apertura de juicio oral contra Santiago L.P. por el asesinato de la bibliotecaria Helena Jubany, que murió a los 27 años en Sabadell en diciembre de 2001. La Fiscalía y la acusación particular piden 26 años de cárcel y el proceso se celebrará ante un jurado popular en la Audiencia de Barcelona, según ha adelantado telecinco.
La resolución llega tras la audiencia preliminar celebrada esta mañana en el Juzgado de Instrucción número 2 de Sabadell, donde la defensa había pedido el archivo de la causa al cuestionar las pruebas de ADN que incriminan al acusado. La jueza no lo ha visto así: en su auto sostiene que concurren «indicios racionales de criminalidad» contra Santiago L. por su presunta participación en los delitos de asesinato y detención ilegal.
Qué ocurrió la noche del 2 de diciembre de 2001
Son los hechos que llevan 25 años golpeando a la familia Jubany y a Sabadell. Según recoge el auto de la jueza, en la madrugada del 2 de diciembre de 2001 «una o varias personas» suministraron sustancias estupefacientes a Helena Jubany de forma «consciente» para impedir que tuviera capacidad física y psíquica para huir.
Aprovechándose de lo que la magistrada describe como su «absoluta incapacidad», la transportaron a la azotea de un edificio y la «arrojaron al vacío». El cuerpo de la joven bibliotecaria apareció en el patio interior de un inmueble de la ciudad vallesana y durante años el caso se convirtió en uno de los grandes misterios criminales de Cataluña.
Un jersey, ADN y la tecnología que no existía en 2001
El caso se archivó en 2005 por falta de pruebas. Pero la familia no se rindió: junto a su abogado, Benet Salellas, litigó en los tribunales hasta conseguir que la causa se reabriera en febrero de 2023, poco antes de la prescripción del delito. Ese detalle no es menor. Sin la insistencia de los suyos, Helena habría quedado en el olvido judicial.
Con la reapertura, el juzgado encargó nuevos análisis biológicos. La Policía Nacional localizó vestigios biológicos en un jersey de la víctima compatibles con el perfil genético de Santiago L., una prueba posible gracias a la tecnología actual, que en 2001 era ciencia ficción forense. Como recuerda
