Leonor ya pisa la universidad pública: primera clase de la heredera en Carlos III
La Princesa de Asturias ha cambiado el uniforme militar por los apuntes de Ciencias Políticas. Este lunes, Leonor ha comenzado su Grado en la Universidad Carlos III de Getafe, en una jornada que ha puesto patas arriba el campus y que demuestra, una vez más, que la monarquía también sabe adaptarse a los tiempos. O al menos lo intenta.
Pocos minutos antes de las nueve de la mañana, la heredera al trono ha llegado al edificio Adolfo Posada, donde la esperaban el rector de la institución, Ángel Arias, la vicerrectora de Estudiantes, Pilar Otero, y el decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas, Antonio Descalzo. Todo un comité de bienvenida para una alumna que, a diferencia de los cientos de estudiantes que también iniciaban el curso, no ha tenido que preocuparse por encontrar sitio en el transporte público.
¿Qué asignaturas estudiará Leonor en su primer día?
La agenda académica de la princesa arranca con tres materias: Teoría del Derecho, impartida por Rafael de Asís Roig; Metodología de Investigación en Ciencias Sociales, con Carlos Santiago Caballero; y Fundamentos de Ciencia Política, a cargo de Pablo Simón Cosano, conocido por sus análisis en medios de comunicación. La jornada se completa con una explicación inicial de la directora del Grado, Gema García Albacete, sobre el funcionamiento de la vida académica.
Las clases, de una hora y media cada una con descansos de 15 minutos, se compartirán con unos 40 alumnos del Grado en Ciencias Políticas, aunque algunas asignaturas también se cursarán junto a estudiantes de Estudios Internacionales. Una fórmula que, según la Comisión Académica, busca enriquecer el debate con perspectivas distintas sobre cuestiones políticas, jurídicas, económicas y sociológicas.
La conexión histórica entre Leonor y Peces-Barba
La primera clase de la princesa tiene un guiño con la historia reciente de la Corona que no pasará desapercibido. Rafael de Asís, su profesor de Teoría del Derecho, se doctoró bajo la dirección de Gregorio Peces-Barba, rector fundador de la Carlos III, uno de los padres de la Constitución de 1978 y presidente del Congreso cuando el entonces Príncipe Felipe juró la Carta Magna al cumplir 18 años, en 1986. Cuatro décadas después, un discípulo de Peces-Barba es quien da clase a la hija de Felipe VI. La historia, a veces, escribe guiones que ni el mejor guionista imaginaría.
¿Cómo compatibilizará Leonor sus estudios con la agenda institucional?
Desde Zarzuela aseguran que la intención es que la princesa asista al máximo número de clases posible y que sus compromisos oficiales se organicen, siempre que se pueda, en jornadas que no interfieran con su actividad académica. Leonor ya demostró que sabe compaginar obligaciones: primero con el Bachillerato Internacional en Gales y después con tres años de formación militar.
Además, fuentes de la Casa Real adelantaron en primavera que es probable que la heredera reciba clases particulares para reforzar algunas asignaturas que le serán especialmente útiles en su futuro papel como jefa de Estado. Porque, seamos honestos, gobernar un país no se aprende solo en los libros.
Una universidad pública para la futura reina: ¿gesto o necesidad?
Leonor es una de los más de 4.000 nuevos estudiantes que se incorporan estos días a la Carlos III, una institución pública que este curso reúne a más de 20.000 alumnos en total, unos 12.000 en el campus de Getafe. En el conjunto de las universidades públicas madrileñas, el curso arranca para más de 200.000 estudiantes, y el sistema universitario español supera los 1,5 millones de alumnos de grado.
La elección de una universidad pública no es casualidad. En un momento en que la monarquía busca conectar con una sociedad cada vez más crítica, que la heredera estudie en una institución pública y no en un centro privado de élite es, cuando menos, un gesto calculado. La pregunta es si será suficiente para acallar las voces republicanas que cada día ganan más terreno, especialmente entre los jóvenes.
Fuera del edificio Adolfo Posada, la llegada de Leonor ha convertido una mañana cualquiera en un acontecimiento mediático. Dentro, sin embargo, el calendario es mucho menos excepcional: clases, prácticas, trabajos y exámenes. La heredera tendrá ahora dos agendas: la institucional, que seguirá siendo pública y vigilada, y la universitaria, que Zarzuela espera mantener en la esfera privada, con la normalidad y discreción de cualquier estudiante. Aunque, seamos realistas, pasar inadvertida para alguien que será reina es, sencillamente, imposible.
Bienvenida a la universidad pública, princesa. Aquí también hay exámenes, y no se aprueban con un decreto.