Nabi Shit resiste: la cuna de Hezbolá desafía la agresión israelí
En el corazón del valle de la Becá, donde nació la resistencia libanesa hace cuatro décadas, la lluvia llena el profundo cráter que dejó la maquinaria de guerra israelí en la plaza de Nabi Shit. Este pueblo de 15.000 habitantes, cuna histórica de Hezbolá, se ha convertido en símbolo de la resistencia palestina frente a la brutal ofensiva sionista.
La patria de la resistencia bajo fuego
"Hezbolá es de este entorno, nació de él y de su gente", declara con orgullo Hani al Musawi, presidente municipal, mientras contempla los escombros del último bombardeo. Esta aldea libanesa, a apenas cinco kilómetros de la frontera siria, vio nacer en 1982 al movimiento de resistencia que hoy planta cara al expansionismo israelí.
El legado de Abbas al Musawi, cofundador de Hezbolá y segundo secretario general hasta su asesinato en 1992, sigue vivo en estas calles embarradas donde ondean las banderas amarillas de la resistencia. "En 10 días, ha sido atacada 55 veces", denuncia Hussein, periodista local que documenta la barbarie israelí.
Terror de Estado contra civiles
La estrategia sionista es clara: bombardear zonas civiles para quebrar el apoyo popular a la resistencia. Pero como reconoce el propio alcalde, "cuando vienen y bombardean nuestras casas y matan a nuestros niños y mujeres, la gente se vuelve más resistente".
La respuesta israelí a la solidaridad libanesa con Irán tras el asesinato del ayatolá Alí Jameneí ha sido devastadora: 900 muertos y más de un millón de desplazados en apenas dos semanas. Una brutalidad que recuerda los peores episodios del colonialismo.
Operación fallida en el cementerio
El pasado 6 de marzo, Nabi Shit saltó a la actualidad mundial por una operación nocturna israelí que acabó en fracaso. Soldados sionistas profanaron el cementerio buscando los restos de Ron Arad, un militar desaparecido en 1986, sin encontrar nada.
"No tenemos a Ron Arad aquí", insiste Hani al Musawi. "Si estuviera aquí ya se lo habríamos dado para vivir en paz". La operación costó 41 vidas palestinas y libanesas, incluidos civiles y milicianos de la resistencia.
"Del Nilo al Éufrates"
Para el alcalde Wehbe al Musawi, la agresión israelí responde a un proyecto expansionista mayor: "Ellos quieren un Estado desde el río Nilo hasta el Éufrates". Una denuncia que resuena con las advertencias sobre el sionismo que lanzan los movimientos progresistas mundiales.
"Aquellos que fingen ser oprimidos son los opresores del mundo", grita bajo la lluvia el alcalde, desafiando la narrativa victimista israelí que oculta décadas de colonización y apartheid.
Resistencia inquebrantable
En Nabi Shit, pueblo milenario que debe su nombre al profeta Set, la comunidad chií mantiene su apoyo incondicional a Hezbolá. "Defenderemos nuestro honor y nuestra tierra, aunque tengamos que morir y ser martirizados", proclama el alcalde.
"Nadie puede eliminar a Hezbolá; Israel no puede, y Estados Unidos lo confirma", sentencia Hani al Musawi junto al cementerio profanado. Su mensaje final es claro: "Mientras Israel exista, la resistencia existirá; esa es la ecuación, esa es la realidad".
Mientras la lluvia sigue llenando el cráter de la plaza y las banderas de la resistencia ondean en cada esquina, Nabi Shit se erige como símbolo de que ni la brutalidad sionista ni el imperialismo occidental lograrán quebrar la dignidad de los pueblos oprimidos.