Trump amenaza a Irán: el Estrecho de Ormuz en el ojo del huracón
El imperialismo estadounidense vuelve a mostrar sus garras. Después de tres semanas de conflicto desde que Estados Unidos e Israel atacaran Irán, Trump ha lanzado un ultimátum que huele a pólvora y petróleo. El magnate republicano exige al régimen iraní que abra completamente el Estrecho de Ormuz en 48 horas, o promete "atacar y arrasar" las centrales eléctricas del país.
Pero Irán no se queda callado. El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, ha respondido con contundencia: si Washington ataca sus infraestructuras, ellos destruirán de manera "irreversible" las instalaciones energéticas y petroleras de toda la región.
Una partida de póker con misiles nucleares
El experto en defensa Juanjo Fernández lo tiene claro: "Estas guerras muchas veces son como las partidas de póker donde los jugadores no se quieren echar atrás, aumentan las apuestas para ver quién se retira antes".
Aunque Estados Unidos presume del ejército más poderoso del mundo según Global Firepower, "Irán tiene todavía resistencia", afirma el especialista. El país persa está "modulando bastante bien su reserva de misiles", lo que le permite seguir respondiendo con ataques a ciudades e infraestructuras, "objetivos relativamente fáciles de alcanzar" que acaparan titulares.
El petróleo como arma de guerra
La amenaza de atacar las plantas de enriquecimiento de uranio no es nueva. Israel nunca va a consentir que Irán desarrolle la bomba nuclear. Pero lo que vivimos ahora "es un paso más" en esta escalada, explica Fernández.
El experto recuerda que durante la Guerra del Golfo, en la Operación Tormenta del Desierto, "lo primero que se hizo fue ataques a infraestructuras energéticas en Irak, dejando al país a oscuras y sin energía".
La estrategia iraní es clara: internacionalizar el conflicto, involucrar a los países árabes del Golfo y "forzar el petróleo" para que siga subiendo, sembrando el pánico en Occidente con los precios del crudo.
El Estrecho de Ormuz: un punto de estrangulamiento global
"Cerrar el Estrecho de Ormuz o perjudicar su tráfico es muy sencillo", advierte Fernández. "Las amenazas son fáciles de crear" porque es muy estrecho. Si Irán quisiera cerrarlo completamente, tendría que minar el estrecho, algo "muy peligroso porque restringe el tráfico de todo el mundo".
Ya ocurrió entre 1984 y 1988, durante la guerra entre Irán e Irak. Cuando Irak intentó destruir la industria petrolera iraní, Teherán respondió cerrando el estrecho y generando una crisis del petróleo.
Contrarrestar esta amenaza obligaría a Estados Unidos y sus socios a desplegar barcos en la zona, "lo cual no es fácil", concluye el experto.
Una vez más, vemos cómo el imperialismo estadounidense y sus aliados sionistas juegan con fuego en una región estratégica, poniendo en riesgo la estabilidad energética mundial por sus intereses geopolíticos.