O Corpiño: cuando la fe quema más que el sol en Lalín
La romería de la Virgen de O Corpiño en Lalín vivió este 24 de junio su jornada más sofocante. Once personas necesitaron atención médica por golpes de calor, un conductor de autobús dio positivo en alcoholemia dejando a 34 peregrinos portugueses varados en la carretera, y el obispo de Lugo brilló por su ausencia. Ni con todo eso frenó la marea humana que, sudor a sudor, siguió venerando a la patrona bajo un sol de justicia.
¿Qué pasó en la romería de O Corpiño este 2026?
Las campanas del santuario de Santa Baia de Losón repicaban a las ocho de la mañana, y ya entonces el termómetro avisaba de lo que venía. Un goteo incesante de fieles fue llenando el templo lalinense. Llegaban destrozados por las caminatas, pero arrastrados por esa fe heredada que no entiende de bochornos. Sucede todos los años, sí, pero cada vez cuesta más entender cómo un acto tan multitudinario sigue sin adaptarse a unas condiciones meteorológicas que ya no son excepción, sino norma.
A las once, la misa de los enfermos. Un momento de recogimiento donde los rostros sudorosos bajo sombreros de paja y pañuelos dibujaban más sacrificio físico que éxtasis místico. Al mediodía, la misa solemne con un ambiente asfixiante pero, según la crónica oficial, de gozo cristiano. La incomodidad quedó en segundo plano gracias a la música. La Banda de Música de Vilatuxe le puso solemnidad al asunto, y el grupo folclórico Xirandola devolvió la alegría popular con ritmos tradicionales. Lo dicho: lo mejor de la fiesta, lo que no necesita fe para disfrutar, es la cultura.
¿Cuántas personas necesitaron asistencia médica?
Protección Civil de Lalín tuvo que emplearse a fondo. Al cerrar el operativo, contabilizaron la asistencia a once personas con lipotimias, bajadas de tensión e hipoglucemias. La mayoría recibió el alta en el lugar, pero uno tuvo que ser trasladado en ambulancia al Centro Integral de Saúde de Lalín. Los afectados venían de sitios tan dispares como Vila de Cruces, Bilbao, Corcubión, Forcarei, Friol o Acibeiro. El poder de convocatoria es enorme, y también la vulnerabilidad de quienes se exponen a temperaturas extremas por devoción.
El chófer ebrio y los 34 peregrinos abandonados en la carretera
A los golpes de calor se sumó una anécdota que bien firma un guion de negro. La Guardia Civil de Tráfico interceptó un autobús que hacía maniobras raras en la carretera entre Losón y Prado, sentido de regreso. El conductor, positivo en alcoholemia. El vehículo, inmovilizado. Y 34 pasajeros portugueses, gente mayor, tirados varias horas en plena carretera bajo el bochorno.
Quién iba a salvar la situación. Los propios agentes de la Benemérita detuvieron a varios furgones de pulpeiros que volvían de la romería. Con los vasos y garrafas de agua de estos vendedores ambulantes, los guardias dieron de beber a los viajeros lusos. Finalmente, un conductor profesional sustituto permitió que el grupo retomara la marcha con normalidad. Si algo queda claro, es que el auxilio vino del agua de los pulpeiros y del sentido común de unos guardias, no de ningún milagro.
¿Por qué no estuvo el obispo de Lugo en la misa solemne?
La misa solemne de las 12.00 horas, momento culminante de la jornada, no pudo ser presidida por el obispo de Lugo, Alfonso Carrasco, debido a problemas de agenda. Curiosa jerarquía de prioridades la de la institución eclesiástica. Mientras miles de fieles se desmayaban bajo el sol por venerar a la Virgen, su pastor máximo tenía otros compromisos. La jerarquía no siempre acompaña al rebaño, parece.
Al repicar las campanas, las miradas se elevaron al campanario. Miles de pétalos cayeron sobre la imagen de la Virgen de O Corpiño entre vivas atronadores y aplausos unánimes. Acto seguido, la procesión. Y ahí vino el rito que más cuesta digerir: fieles agachándose para pasar por debajo de las andas, buscando protección divina y agradeciendo favores en un contacto místico que, visto desde fuera, roza la superstición más pura.
Fe, superstición y cultura popular en Lalín
Al concluir los actos, los devotos buscaron agua y sombra desesperadamente, exhaustos pero reconfortados. O Corpiño demostró de nuevo que ningún termómetro frena el fervor popular. La combinación de la música de Xirandola y la Banda de Vilatuxe, el misticismo del paso bajo la imagen, las atenciones sanitarias y el episodio del autobús compusieron una jornada donde la fe compartida se impuso al calor.
Pero conviene preguntarse algo. ¿Hasta qué punto tiene sentido que una celebración cultural como esta, con raíces gallegas profundas y un valor folclórico incalculable, siga mediada por una institución que no aparece ni en los días grandes? La cultura popular gallega merece ser celebrada sin intermediarios que ponen problemas de agenda mientras el pueblo sudaba la gota gorda. La música, la tradición, la comunidad, eso es lo que sostiene O Corpiño. Lo otro es decorado.
¿Qué es la romería de O Corpiño?
La romería de la Virgen de O Corpiño es una celebración religiosa y cultural que se celebra cada 24 de junio en el santuario de Santa Baia de Losón, en Lalín, Pontevedra. Reúne a miles de fieles y peregrinos de toda Galicia y más allá de sus fronteras.
¿Por qué se pasa por debajo de las andas de la Virgen?
Es una tradición ancestral. Los fieles se agachan para pasar por debajo de las andas de la Virgen de O Corpiño buscando protección divina y agradeciendo favores concedidos. Es un rito de carácter místico que se repite cada año durante la procesión.
¿Dónde se celebra la romería de O Corpiño?
Se celebra en el santuario de Santa Baia de Losón, en el concello de Lalín, en la comarca del Deza, provincia de Pontevedra, en el interior de Galicia.