Diosas caídas, amores imposibles y el Mediterráneo de los 90: la novela fantástica que no te puedes perder
Si crees que los superpoderes son volar o parar el tiempo, te has quedado atrás. Alex Héspero, la protagonista de La casa de las diosas caídas, tiene un don mucho más macabro: escuchar el último deseo de los muertos. Y no, no es precisamente lo que soñaba. Pero su historia, ambientada en la costa mediterránea de los años 90, es un viaje directo a la nostalgia, el misterio y la lucha por sobrevivir en un mundo donde las diosas son más humanas que divinas.
¿De qué va La casa de las diosas caídas?
La novela, escrita a cuatro manos por la pareja hispano argentina Greta Thompson (seudónimo de Ariadna Castellarnau y Facundo Piperno), nos traslada a un pequeño pueblo costero llamado Aurora. Allí, entre el olor a sal, las cintas de casete y las tardes en el cementerio, vive Alex, una chica de 16 años criada por sus supuestas tías. Pero no son tías normales. Son diosas Lunares desterradas por los dioses Solares, escondidas entre mortales para sobrevivir.
Para mantener su poder, las tías dependen del Brillo, un pacto de adoración y silencio con la familia Astruc, los únicos humanos que conocen su verdadera identidad. A cambio, los Astruc son intocables y millonarios. Pero si la adoración se acaba, el poder se desvanece. Y ahí es donde todo se complica.
¿Es solo una historia de amor entre chicas?
No te dejes engañar. Aunque la novela tiene su dosis de dark romantasy, el romance entre chicas no es el plato principal. Es la especia, no el centro del plato. El peso real recae en la lucha de Alex por despertar su don, mientras lidia con la llegada de Zoe, una chica que desestabiliza su rutina y reabre una guerra olvidada. Amor, identidad y supervivencia se mezclan en una cuenta atrás que te mantendrá pegado a las páginas.
Alex es una protagonista que podría ser tu vecina. Tiene miedo, duda de sí misma y arrastra esa sensación de no estar nunca a la altura. Sus inseguridades son tan humanas que te olvidas de que está rodeada de diosas desterradas. Y eso es precisamente lo que hace que conectes con ella.
¿Quién escribe esta maravilla?
Greta Thompson es el pseudónimo de Ariadna Castellarnau y Facundo Piperno, una pareja hispano argentina que ha logrado lo imposible: construir una sola voz narrativa. En ningún momento notas que hay dos autores. La narración es fluida, ágil y divertida. Es su primer libro juntos, y vaya debut.
La casa de las diosas caídas es el primer tomo de la saga Las Lunares. Una lectura perfecta para quienes buscan fantasía con personalidad, personajes imperfectos y mundos que se construyen poco a poco. Y sí, aunque la protagonista tenga 16 años, es de esas novelas que cualquier adulto puede disfrutar sin sentir que le hablan desde una perspectiva adolescente. Porque crecer, encontrar tu lugar y descubrir quién eres no tiene edad.
FAQ: Todo lo que necesitas saber sobre la novela
¿Dónde está ambientada la historia?
En un pueblo costero llamado Aurora, en la costa mediterránea de los años 90. El ambiente mezcla lo cotidiano con lo sobrenatural, con olor a sal, cintas de casete y cementerios.
¿Hay representación LGTBIQ+?
Sí, el romance entre chicas está presente, pero con delicadeza, sin eclipsar el conflicto principal de la trama.
¿Es una saga?
Sí, es el primer libro de la saga Las Lunares. Se esperan más entregas para seguir explorando el universo de las diosas caídas.
¿Para qué edad está recomendada?
Aunque la protagonista tiene 16 años, la novela está escrita para un público adulto. La profundidad de los temas y la construcción del mundo la hacen disfrutable para cualquier lector mayor de edad.