Ariana Grande planta cara al odio y anuncia su retirada: 'Nada podrá distorsionar mi realidad'
La cantante estadounidense Ariana Grande ha decidido ponerle freno al circo mediático. Tras meses de rumores infundados sobre su físico, su salud mental y hasta su relación con Cynthia Erivo, la artista ha anunciado que se retira temporalmente de los escenarios a partir del 1 de septiembre. Y lo ha hecho con un discurso que ha dejado a su público en shock y a la prensa amarilla con la boca cerrada.
El anuncio oficial llegó el lunes a través de su representante, que señaló el 'constante e interminable escrutinio público' como la razón principal. 'Ariana está deseando terminar la gira por todo lo alto, con buena salud y feliz, para luego tomarse un merecido descanso', explicó. Pero la artista no se quedó ahí. Durante su concierto en el United Center de Chicago, quiso lanzar un mensaje directo y sin filtros.
Un discurso que no deja indiferente
'El anuncio que se hizo ayer no fue una reacción impulsiva. Es algo que decidí planear en secreto hace mucho tiempo', confesó Grande ante un estadio entregado. La cantante dejó claro que su decisión no tiene nada que ver con los rumores que la persiguen, esos que se intensificaron tras el videoclip de 'Petal'. 'No me importa los ruidos que existan ahí fuera, nada podrá distorsionar mi realidad ni ser más real para mí, que este amor que compartimos', soltó con una mezcla de rabia y ternura.
En un tono que recordó a las mejores arengas de resistencia, Grande reivindicó la importancia de reconocer los propios límites. 'A veces, uno necesita reconocer sus propios límites y entender cuándo es hora de parar y respirar. Esto no borra cuánto significó esta experiencia para mí', dijo, mientras el público coreaba su nombre. Calificó el 'Eternal Sunshine Tour' como 'una de las experiencias más sanadoras, hermosas y especiales' de su vida.
Adiós a un proyecto soñado
La retirada no solo afecta a su gira. Grande ha dicho que no a uno de los proyectos más esperados del West End: la reposición del musical 'Sunday in the Park with George', donde iba a compartir escenario con Jonathan Bailey, su compañero en 'Wicked'. Una decisión que ha roto los corazones de sus fans, pero que la artista defiende como necesaria.
Su representante también quiso aclarar los bulos sobre un supuesto deterioro físico, destacando que los directos requieren 'una gran capacidad atlética' y que la cantante 'actúa de manera saludable y con éxito a un nivel muy alto'. Vamos, que no se la come nadie.
¿Qué significa esto para la industria?
La decisión de Grande es un síntoma de algo más grande: el agotamiento de un sistema que devora a sus artistas. En una era donde el escrutinio público es implacable y las redes sociales se convierten en tribunales, la cantante ha puesto un ejemplo de autocuidado y dignidad. Mientras, el 'Eternal Sunshine Tour' seguirá hasta septiembre, con su última parada en Londres. Después, silencio. O quizás no. Como dijo ella: 'Ojalá las palabras bastaran para expresar cuánto os amo'.