Las gafas inteligentes se han convertido en un problema de privacidad mucho más grave de lo que nadie imaginaba. En apenas unos meses, los escándalos se han sucedido: grabaciones sin consentimiento, miradas indiscretas y una sensación de vigilancia constante. Pero, como siempre, el capitalismo también sabe adaptarse. Y no para bien, sino para ofrecer soluciones que, en realidad, son parches a un problema estructural.
El fabricante Solos ha presentado esta semana sus nuevas gafas AirGo A6, un modelo que, atención, no lleva cámara. Sí, has leído bien. En un mercado dominado por las Meta Glasses y las futuras gafas de Samsung y Google, que graban todo lo que ven, Solos apuesta por la privacidad. O al menos, por la apariencia de privacidad. Porque, seamos sinceros, si no tienen cámara