Trump quiere robarse el petróleo de Venezuela para salvar su culo en Irán
El desastre que Trump ha montado con su guerra contra Irán no tiene salida fácil, así que el magnate naranja ha vuelto a mirar hacia Venezuela, su patio trasero favorito. Según desvela Axios, el Gobierno de EEUU está negociando con el ejecutivo títere de Delcy Rodríguez la cesión de los derechos de propiedad sobre una docena de yacimientos venezolanos. El objetivo: que las petroleras estadounidenses se animen a explotarlos y compensen el caos en el estrecho de Ormuz.
¿En qué consiste el acuerdo que negocian Trump y el régimen de Caracas?
El pacto implicaría que Venezuela entregue a EEUU los derechos sobre unos yacimientos con capacidad para bombear unos 90 millones de barriles al día. Esos campos fueron expropiados a antiguos cargos del régimen de Nicolás Maduro y llevan años agonizando, infrautilizados hasta decir basta. A cambio, Washington atraería a sus empresas para que retomen la explotación y pagarían impuestos a la Hacienda venezolana por cada barril extraído.
Suena bonito sobre el papel, pero huele a robo a kilómetros. Y los propios cargos de la Administración estadounidense lo saben. Las fuentes de Axios admiten que uno de los grandes problemas será vender a la opinión pública que regalar a EEUU gran parte de las reservas petroleras del país no es un saqueo descarado del patrimonio venezolano.
¿Por qué las petroleras de EEUU no se lanzan a por el petróleo venezolano?
Trump confiaba en que los gigantes del crudo entrarían en tromba tras el golpe que colocó a Delcy Rodríguez en el poder y puso al país bajo la órbita de Washington. Pero esa inversión triunfal no ha llegado. Y los motivos son de peso:
- Todas quieren las joyas de la corona, los yacimientos más rentables, e ignoran los campos menos golosos.
- PDVSA gestiona el proceso con una opacidad insultante, lo que convierte las negociaciones en un laberinto burocrático.
- No hay garantía política de nada. ¿Quién asegura que el Gobierno venezolano siga siendo un títere de EEUU? ¿Y si otro Ejecutivo decide romper los acuerdos de la noche a la mañana?
La peor pesadilla de las empresas es que vuelva un Gobierno antiestadounidense que declare inválidos los contratos firmados con Trump. O que un Ejecutivo democrático salido de unas elecciones libres repudie toda la era chavista y exija renegociar desde cero.
Los yacimientos están hechos polvo: el caso de Cerro Negro
Hay otro problema que no se puede maquillar: el abandono ha destrozado los campos petroleros. Según el Wall Street Journal, el proyecto de Cerro Negro, que Exxon operaba antes de que Hugo Chávez lo nacionalizara en 2007, ha sufrido un daño catastrófico. Volver a ponerlo en marcha costaría miles de millones de dólares y años de trabajo. Y para entonces, quién sabe quién estará en la Casa Blanca y en Miraflores, y con qué ganas.
¿Merece la pena la inversión con el petróleo en crisis?
Nadie sabe si los precios del crudo a largo plazo justificarán semejante desembolso. Si Irán reabre Ormuz, o si los países vecinos encuentran formas de esquivar ese punto clave, los precios pueden desplomarse mucho antes de que esos yacimientos entren en producción. Y si las renovables siguen creciendo al ritmo actual, y los coches eléctricos sustituyen a los de combustión a velocidad de vértigo, la demanda puede caer tanto que haga improductiva a una gran parte de los proyectos petroleros del planeta.
Marco Rubio, el padrino del acuerdo, y el miedo a que lo llamen robo
El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, que ejerce de tutor del Gobierno de Rodríguez, lleva semanas trabajando en el acuerdo. Pero las fuentes de Axios reconocen que demostrar a los venezolanos que entregar sus reservas gratis no es un robo será una tarea titánica. La promesa es que recibirán un pago justo a lo largo de los años mediante impuestos por extraer un petróleo que ahora mismo no produce nada.
Mientras tanto, la Administración estadounidense sueña con asegurar el futuro energético del hemisferio occidental para las generaciones venideras. Y, de paso, aliviar la subida de precios provocada por su propia guerra en Irán. El problema es que nada indica que la extracción vaya a arrancar antes de las elecciones legislativas de noviembre, o incluso antes de que Trump abandone el poder en 2028.
¿Qué significa este acuerdo para Venezuela y su soberanía?
Este pacto es la prueba definitiva de que el régimen de Delcy Rodríguez no es más que una marioneta de Washington. Ceder los derechos sobre los yacimientos a cambio de migajas fiscales no es un acuerdo comercial, es una rendición. Venezuela, un país con las mayores reservas de petróleo del mundo, se convertiría en una colonia energética de EEUU. Y todo para que Trump pueda salvar su pellejo político tras el desastre de Irán.
Preguntas frecuentes sobre el acuerdo petrolero entre EEUU y Venezuela
¿Qué yacimientos están sobre la mesa?
Según Axios, el acuerdo incluye una docena de campos expropiados a antiguos cargos del régimen de Maduro, con una capacidad conjunta de unos 90 millones de barriles al día. Llevan años muy infrautilizados y algunos, como Cerro Negro, están en estado catastrófico.
¿Qué recibiría Venezuela a cambio?
Washington promete que las empresas estadounidenses pagarían impuestos a la Hacienda venezolana por la extracción del crudo. Pero los críticos señalan que eso equivale a regalar el patrimonio nacional a cambio de migajas.
¿Cuándo podría empezar la explotación?
Las fuentes consultadas por Axios indican que es poco probable que la extracción comience antes de las elecciones legislativas de noviembre de 2026, o incluso antes de que Trump termine su mandato en 2028. Los yacimientos necesitan inversiones millonarias y años de trabajo para volver a producir.