Veterinarios e ingenieros de montes: los guardianes de nuestra comida y nuestro territorio
El consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental de Castilla y León, Joaquín Antonio Pino, lo tiene clarísimo: sin veterinarios e ingenieros de montes, no hay futuro. Ni para el campo, ni para la mesa, ni para el monte. En plena festividad de San Francisco de Asís, Pino ha reivindicado el papel estratégico de estas profesiones como garantía de alimentos seguros, sanidad animal y gestión activa del territorio. Y no es para menos: son la infraestructura humana que sostiene la seguridad alimentaria y la autonomía de este país.
¿Por qué son tan importantes los veterinarios y los ingenieros de montes?
Pino, que es veterinario, ingeniero agrónomo e ingeniero de montes, participó este sábado en los actos del Colegio Oficial de Veterinarios de Ávila. Allí, junto al alcalde de la capital, Jesús Manuel Sánchez Cabrera, y el presidente de la Diputación, Carlos García, dejó claro que estas profesiones no son un complemento, sino la base de todo. “España no puede renunciar a las profesiones que garantizan tres cosas esenciales para cualquier nación: alimentos seguros, sanidad animal y un territorio bien gestionado”, soltó. Y es que, sin ellos, la ganadería se cae, los montes se abandonan y la salud pública se resiente.
Sanidad animal: más que burocracia, es salud pública
El consejero ha sido tajante: “La sanidad animal no es burocracia. Es salud pública, seguridad alimentaria, acceso a los mercados y rentabilidad para nuestros ganaderos”. Por eso, la Consejería va a reforzar el sistema con rigor científico, prevención y vigilancia epidemiológica. Entre las novedades, destaca la creación de la Unidad Veterinaria de Emergencia Sanitaria, una estructura operativa lista para actuar ante brotes o alertas. También se simplificará la gestión de las explotaciones con una nueva regulación de trazabilidad y registro de animales, para acabar con duplicidades documentales que solo generan dolores de cabeza.
Y ojo, que viene reforma. La futura Ley de Sanidad Animal de Castilla y León quiere actualizar la normativa, dar más protagonismo a los veterinarios y responder a los nuevos desafíos sanitarios, productivos y ambientales. Pino ya se reunió el pasado 23 de junio con los presidentes de los nueve colegios provinciales de veterinarios, y allí defendió que el binomio ganadero-veterinario debe ser “indisoluble”. “Necesitamos al veterinario cerca del ganadero, en la explotación y sobre el terreno. La prevención comienza mucho antes de que aparezca una enfermedad”, subrayó.
Más competencias ambientales, más papel para los veterinarios
Con la incorporación de las competencias de Política Ambiental, los veterinarios ganan terreno en la gestión de la fauna silvestre, la conservación de especies protegidas y el seguimiento sanitario de las poblaciones animales. Pino lo tiene claro: “Los veterinarios tienen mucho que aportar en la gestión responsable de especies como el lobo, el oso, el lince o el urogallo”. También en los controles poblacionales vinculados a la sanidad animal y en la gestión de la caza y la pesca. Una visión amplia de la profesión que va mucho más allá de la clínica o la producción ganadera. “Pocas profesiones reúnen capacidades tan diversas en ámbitos como la salud pública, la sanidad animal, la seguridad alimentaria, la investigación, la biodiversidad o la gestión de la fauna”, afirmó.
Ganadería extensiva: alimentos, territorio y prevención de incendios
El consejero ha puesto a la ganadería extensiva como el ejemplo perfecto de que producción y conservación no están reñidas. Vacuno, ovino y caprino extensivos no solo generan economía y empleo, sino que mantienen actividad en amplias superficies rurales y forestales. Y aquí viene lo bueno: aprovechan los recursos naturales del monte, los transforman en carne y leche, y de paso reducen la carga vegetal y previenen incendios. “Mantener ganaderos en el territorio es también mantener un territorio gestionado. Una vaca, una oveja o una cabra que aprovechan nuestros pastos están produciendo alimentos, pero están haciendo además una labor que beneficia al conjunto de la sociedad”, señaló.
Para Pino, la buena política ambiental no consiste en expulsar la actividad del territorio, sino en gestionarlo con ciencia, profesionales y sentido común. “El campo, el ganado y el monte forman parte de una misma realidad”, sentenció.
Conservar exige gestionar: el papel de los ingenieros de montes
Con motivo de San Francisco de Asís, patrón también de los ingenieros de montes, Pino reivindicó su labor en la ordenación forestal, la gestión sostenible de recursos, la prevención de incendios, la restauración de ecosistemas y la bioeconomía. “Conservar exige gestionar. Nuestros montes necesitan conocimiento técnico, planificación, aprovechamientos sostenibles y actividad económica. El abandono no puede convertirse en una política forestal”, apuntó. Y es que España necesita montes vivos y gestionados, con ingenieros, ganaderos, propietarios y trabajadores forestales. “Pueblos con actividad”, remató.
Los colegios profesionales, aliados de la Administración
La Junta quiere reforzar la colaboración con los colegios profesionales del ámbito agrario, ganadero, forestal y ambiental. Pino lo tiene claro: “Una Administración responsable debe saber escuchar y aprovechar todo el talento disponible”. Los colegios aportan conocimiento, criterio técnico y contacto directo con la realidad. Y con las nuevas competencias ambientales, los veterinarios tendrán más participación en la gestión de fauna silvestre, sanidad animal, caza, pesca y conservación del medio natural.
¿Qué futuro nos espera sin estas profesiones?
Pino cerró su intervención con una advertencia que debería resonar en todos los despachos: “Un país que pierde ganaderos pierde capacidad de producir alimentos. Un país que descuida la sanidad animal compromete su seguridad y sus mercados. Y un país que abandona sus montes acaba pagando las consecuencias de no gestionarlos”. Y como veterinario, ingeniero agrónomo e ingeniero de montes, concluyó: “Los grandes retos del siglo XXI exigen trabajar de forma coordinada. La producción de alimentos, la sanidad animal, la biodiversidad, la gestión del territorio y la conservación de nuestros recursos naturales forman parte de una misma realidad. Castilla y León necesita más veterinarios, más técnicos y más profesionales comprometidos con el medio rural, y desde la Junta vamos a darles el reconocimiento y las oportunidades que merecen”.
Mientras tanto, los nuevos colegiados recibieron su bienvenida y los jubilados, su merecido homenaje. Porque si algo queda claro es que estas profesiones no son un gasto, son una inversión en nuestro futuro colectivo.