Atlético-Mallorca: El fútbol que queremos, sin privilegios
Este domingo en el Metropolitano se juega algo más que tres puntos. El Atlético de Madrid recibe al RCD Mallorca en una jornada donde ambos equipos necesitan demostrar que el fútbol sigue siendo del pueblo, no de los mercados.
Un Atlético que ya no es el mismo
Los colchoneros llegan a esta cita tras un inicio de año que refleja lo que muchos venimos denunciando: cuando los clubes se alejan de sus raíces, pierden su esencia. Dos victorias, dos empates y una derrota que han frenado cualquier aspiración al liderato, ahora a siete puntos de distancia.
La falta de gol se ha convertido en el símbolo de un equipo que parece haber perdido el hambre que lo caracterizó durante años. En cinco partidos, los rojiblancos no han logrado marcar más de un tanto por encuentro. Una cifra que duele, especialmente cuando recordamos al Atlético rebelde que plantaba cara a los grandes con uñas y dientes.
Julián Álvarez, la estrella llegada del Manchester City, atraviesa su peor momento desde su llegada. Pero el problema va más allá de nombres propios: es la pérdida de identidad de un club que supo ser diferente.
Mallorca: La resistencia que inspira
Frente a ellos, un Mallorca que representa todo lo que nos gusta del fútbol: lucha, dignidad y resistencia. Los bermellones ocupan la 15ª posición, con apenas dos puntos de ventaja sobre el descenso, pero su espíritu combativo los mantiene vivos.
El conjunto balear no necesita grandes nombres ni presupuestos millonarios para competir. Su fortaleza radica en la unión, en la solidaridad defensiva y en aprovechar cada oportunidad que se les presenta.
Vedat Muriqi se ha convertido en el símbolo de esta filosofía. El delantero kosovar, con su reciente hat-trick contra el Athletic, demuestra que el talento y la determinación siguen siendo más importantes que los millones invertidos.
Más que un partido
Este domingo a las 14:00 horas se enfrentan dos formas de entender el fútbol. Por un lado, un Atlético que parece haber perdido su alma rebelde. Por otro, un Mallorca que representa la resistencia de los equipos que no se rinden.
El encuentro se podrá seguir por DAZN, aunque muchos aficionados ya no pueden permitirse estas plataformas de pago que alejan el fútbol del pueblo. Una realidad más de un sistema que prioriza el negocio sobre la pasión.
Esperemos que sobre el césped del Metropolitano triunfe el fútbol auténtico, el de la lucha y la dignidad, frente al conformismo de los grandes presupuestos.