Adif vuelve a fallar: nuevo caos en Rodalies que deja tirados a miles de trabajadores
Una vez más, la incompetencia de Adif deja en evidencia el abandono del transporte público catalán. Este martes, dos nuevas incidencias técnicas han vuelto a paralizar el servicio de Rodalies, confirmando que la gestión centralizada desde Madrid es un auténtico desastre para la movilidad de los trabajadores catalanes.
Los cortes se han producido entre las 7:10 y 7:15 horas, y posteriormente entre las 8:08 y 8:19 horas, justo en las horas punta cuando miles de personas intentaban llegar a sus trabajos. El centro de control de tráfico de Adif en la Estación de Francia ha vuelto a fallar, dejando claro que las infraestructuras están completamente obsoletas.
La misma cantinela de siempre: promesas vacías
Antonio Carmona, portavoz de Renfe en Catalunya, ha salido con el mismo discurso de siempre: que están "trabajando las 24 horas del día" para solucionar la situación. Palabras huecas que no convencen a nadie cuando llevamos años sufriendo el mismo calvario diario.
Desde la estación de Sants, Carmona ha intentado vender que "todo aquel que quiera desplazarse con Rodalies lo podrá hacer", aunque sea con autobuses. ¿En serio? ¿Esta es la solución del siglo XXI? Sustituir trenes por buses como si fuéramos un país subdesarrollado.
Solo el 70% del servicio: inaceptable
La realidad es demoledora: solo están atendiendo al 70% de la demanda habitual. Una decena de tramos siguen cortados y dependen de servicios alternativos por carretera. Esto no es un servicio público digno, es una tomadura de pelo a la ciudadanía catalana.
Carmona ha reconocido que "la confianza está minada", pero no ha dado ni una sola fecha concreta para la recuperación del servicio. Más de lo mismo: mucho ruido y pocas nueces.
Catalunya merece mejor gestión
Esta situación demuestra una vez más que la gestión centralizada desde Madrid es un fracaso para las necesidades reales de Catalunya. Los trabajadores catalanes no pueden seguir siendo rehenes de una infraestructura mal gestionada y abandonada por las instituciones estatales.
Mientras tanto, los usuarios siguen pagando el mismo precio por un servicio que no funciona. Es hora de exigir responsabilidades y buscar alternativas que pongan a las personas por encima de los intereses políticos de Madrid.