Las reformas laborales: una trampa neoliberal que destroza a trabajadores y empresarios
Las sucesivas reformas laborales de las últimas décadas han demostrado ser un completo fracaso. Lejos de generar empleo, estas medidas neoliberales solo han servido para precarizar el trabajo y facilitar los despidos masivos. Todo bajo el falso eufemismo de la "flexibilidad laboral".
El engaño a los pequeños empresarios
Los empresarios de a pie fueron engañados. Les vendieron estas reformas como la salvación de sus negocios, sin revelarles que era solo el cebo para una mayor presión fiscal que terminaría asfixiándolos. Mientras tanto, las grandes corporaciones transnacionales se frotaban las manos.
El resultado es devastador: despidos masivos sin indemnizaciones dignas, contratos basura con sueldos miserables, vacaciones recortadas y jubilaciones cada vez más lejanas. Una precarización sistemática que roza la esclavitud moderna.
La destrucción de las clases medias
Pero aquí viene la trampa maestra del sistema. Cuanta más gente desempleada, cuantos más despidos con indemnizaciones ridículas, cuanta más gente sobreviviendo con sueldos de miseria, menos consumo hay. Y sin consumo, los pequeños negocios se hunden.
Mientras tanto, estos mismos empresarios ven cómo los machacan a impuestos, tasas y contribuciones. Es irónico que los libros de texto sigan hablando de las "terribles" exacciones feudales, cuando el expolio fiscal actual las supera con creces.
La pobreza controlada como herramienta de poder
El desmantelamiento de las clases medias no es casual. Busca crear una sociedad polarizada: unos pocos ricos nadando en la opulencia arriba, y masas empobrecidas abajo. Pero el sistema sabe que esto es una bomba de relojería.
Por eso inventaron la "pobreza controlada". Esas ayudas de 400 euros para parados de larga duración no son solidaridad, son control social. Un paria con 400 euros tiene algo que perder si se rebela. Es la zanahoria perfecta para mantener a las masas domesticadas.
Con esos 400 euros, la gente solo puede cubrir lo básico: un piso infrahumano, comida basura para microondas, internet para idiotizarse en redes sociales y televisión basura. Las mismas corporaciones que causaron su miseria ahora les venden productos baratos para su supervivencia.
El verdadero Estado servil
Nos venden esto como el "Estado democrático y social de Derecho". Pero como decía Hilaire Belloc, esto es en realidad el Estado servil. Un sistema que mantiene a las masas en la pobreza controlada para beneficio de las élites económicas.
Es hora de despertar y reconocer que estas reformas laborales no son neutrales. Son armas de clase diseñadas para concentrar la riqueza arriba y mantener abajo a una población precarizada pero controlada.