La actriz Bárbara Rey ha recogido en el Festival de Sitges el Premio Nosferatu, un reconocimiento que reivindica su vínculo con el fantástico español y que llega después de décadas de trabajo incansable. Pero también de vetos, puertas cerradas y una vida marcada por los prejuicios.
Con su característica franqueza, Rey ha querido dejar las cosas claras: 'Me han llamado de todo simplemente por una relación que he tenido en mi vida, y esa relación ha marcado lo que se dice de mí. Pero yo lo que he hecho ha sido trabajar muchísimo'.
El veto que truncó su carrera en el cine
La actriz, que fue portada de Fotogramas en numerosas ocasiones durante los años 70, ha recordado que su colaboración con UCD en plena Transición le costó caro. 'A mí me perjudicó muchísimo colaborar con UCD en el 77, o en el 78. Me pidieron ese favor y lo hice desconociendo totalmente lo que era la política', ha explicado.
Rey ha señalado que el mundo del espectáculo fue especialmente duro con quienes quedaron asociados a una determinada opción política. 'Así como el Partido Socialista y el Partido Comunista cuidan mucho a sus acólitos y a sus seguidores, sobre todo dentro del mundo del espectáculo, porque son los que tienen fuerza para difundir y tirar de la gente, eso es algo que el centro derecha no ha cuidado nunca'.
La actriz ha asegurado que no fue la única afectada. 'Nos vetaron a muchos. Danny Daniel, Juan Luis Galiardo, Daniel Velázquez... Había mucha gente muy importante en aquel momento que dejó de trabajar. Algunos se tuvieron que marchar fuera'.
Del cine a la revista musical: la supervivencia de una artista
Tras ver cómo se caían proyectos ya pactados, Rey encontró refugio en la revista musical. 'Ahí fue cuando tomo la decisión de entrar de lleno en la revista, porque era una cosa que no molestaba tanto y me permitía ganarme muy bien la vida'.
Y no exagera al hablar de éxito sobre los escenarios. 'Yo ganaba muchísimo dinero en la revista musical. Creo que soy de las personas, quitando a Lina Morgan, que más dinero ha ganado ahí'. En el Teatro Victoria llegó a tener un porcentaje muy alto de la taquilla. 'Había semanas que, con el sueldo y el porcentaje que tenía, un 40% después de cubrir gastos, podía llevarme dos millones de pesetas en una semana'.
Pero esa prosperidad económica no compensaba la sensación de haber perdido una parte importante de su recorrido como actriz. 'En vez de recibir el apoyo que se suponía que tenía que recibir de la gente que me había pedido el favor, fue todo lo contrario', lamenta. 'Cuando yo me hice famosa, no necesité a nadie para ser Bárbara Rey. Nada más que mi tesón, mi trabajo, mi aguante, mi sacrificio y mi calidad como actriz'.
La precariedad del actor en España
Rey también ha querido denunciar la fragilidad económica de los intérpretes en España. 'Un año puedes trabajar mucho y al siguiente no hacer nada. Los impuestos son muy fuertes y no hay una media como en Francia, donde los actores y las personas con trabajos eventuales hacen una media cada cinco años'.
En España, dice, 'si un año trabajas mucho, pagas unos impuestos impresionantes, y si el año siguiente no trabajas, no te dan ni los buenos días'. Aun así, no quiere ser víctima. 'Es una profesión muy dura. Pero no me quejo. Tengo salud y tengo una vida tranquila'.
El Premio Nosferatu como justicia poética
Por eso el premio de Sitges tiene para ella un valor especial. No solo como homenaje a sus películas de terror, sino como reconocimiento a una trayectoria que ha quedado demasiadas veces reducida a una parte concreta de su vida privada.
Bárbara Rey enumera entonces una vida entera de escenarios, platós y oficios del espectáculo. 'Todas las películas, todo el teatro, toda la revista, todo el café teatro, el modelo, el go-go, ocho años en el circo, la radio... He trabajado muchísimo'. También recuerda sus años en televisión, incluidos 'casi 3.000 programas de cocina' durante cinco años de trabajo continuado.
'Para mí este premio es muy importante porque reconoce que soy una persona que ha trabajado mucho y que hay cosas mías que van a estar ahí para siempre. Estoy muy agradecida', ha concluido.
¿Qué significa el Premio Nosferatu para Bárbara Rey?
El Premio Nosferatu del Festival de Sitges reconoce su vínculo con el fantástico español y su trayectoria en el cine de género. Para Rey, es un homenaje a su carrera y una respuesta a quienes ponen en duda su trabajo.
¿Por qué Bárbara Rey fue vetada en el cine?
Por su colaboración con UCD en los años 77 y 78. La actriz asegura que ese gesto le costó proyectos pactados con televisión y la apartó de una carrera cinematográfica que podía haber seguido creciendo.
¿Cuánto ganaba Bárbara Rey en la revista musical?
En el Teatro Victoria llegó a tener un porcentaje del 40% de la taquilla después de cubrir gastos. Había semanas en las que podía llevarse dos millones de pesetas.
