Laura Gost: 'Pedirle a tu padre que muera para tener un hijo te deja marcado para siempre'
Laura Gost (sa Pobla, 1993) ha vuelto a dar que hablar. La escritora, que ya se llevó un Goya por el corto de animación Woody&Woody, acaba de publicar El preu de néixer (Proa), una novela que te agarra por el cuello y no te suelta. La premisa es sencilla y brutal a partes iguales: en su mundo, por ley, para que nazca un bebé alguien tiene que aceptar morir. Lo llaman el 'relevo' y es la consecuencia directa de la superpoblación.
Hemos hablado con ella y, ojo, que el tema da para mucho. Esto es lo que nos ha contado.
¿De dónde sale una idea tan retorcida?
Gost lo tiene claro: no es ciencia ficción de naves espaciales, es una vuelta de tuerca a problemas que ya estamos viviendo. Cambio climático, recursos que se agotan, debates sobre quién pilla sitio en un mundo cada vez más lleno... La autora se preguntó: ¿y si esto fuera a más? ¿Qué medidas extremas podrían acabar aplicándose? Y de ahí saltó a la idea del 'relevo': si el mundo tiene un aforo limitado, la única forma de traer a alguien nuevo es que otro ocupe menos espacio. Literalmente, que se vaya.
¿La maternidad tuvo algo que ver?
Pues la propia autora reconoce que la idea le vino estando embarazada. Y claro, cuando esperas un hijo te asaltan preguntas sobre el futuro que le espera. Gost lo cuenta con una mezcla de ternura y escalofrío:
Recuerdo momentos de mirar a mi hijo y decir: ¡Madre mía, qué cosas está pensando mamá! Porque era consciente de que a los personajes les hacía enfrentarse a unos dilemas que a mí misma me parecían muy descarnados.Vamos, que la gestación y la novela fueron en paralelo y la cosa tiene miga.
¿Qué quiere provocar en el lector?
Su intención no es asustar por asustar. Lo que busca es que te hagas la pregunta incómoda: ¿qué haría yo en un escenario así? La autora quiere que la hipótesis resulte creíble, no deseable, pero posible. Y a partir de ahí, que cada uno se rasque el bolsillo de sus principios: ¿qué concesiones harías? ¿Qué dejarías de lado?
Nada de distopías con robots: esto es más cercano de lo que parece
Un punto importante: Gost no ha querido dibujar un mundo futurista lleno de tecnología. Nada de eso. Lo único que cambia es a nivel administrativo: se impone una ley y ya está. Y aquí viene lo más retorcido: el Estado no te obliga a nada, te deja un hueco para la libertad individual. Eres tú quien decide si merece la pena hacer esa concesión tan bestia. La autora lo explica así:
No quería ir hacia un futurismo que al final pudiera crear una distancia con los lectores. Lo peor no es que el Estado te diga qué hacer, sino que te deje elegir sabiendo que cualquier opción te va a destrozar por dentro.Y sí, hay mercado negro, porque como dice el refrán: hecha la ley, hecha la trampa. Y en este caso, la trampa tiene precio y no todo el mundo puede pagarla.
La parte más oscura de cada uno
Aquí es donde la novela se pone realmente incómoda. Gost lo resume con una frase que se te queda grabada:
Es complicado salir indemne cuando le pides a tu padre que muera para que puedas tener un hijo. Es una petición muy brutal.Esa frialdad, ese pragmatismo de supervivencia, va erosionando los vínculos familiares y la idea misma de querer. Todo se reconfigura, y no precisamente para bien.
Éxito internacional y derechos audiovisuales vendidos
La novela ya se ha vendido a varios idiomas y los derechos audiovisuales también han encontrado comprador. Gost está emocionada y agradecida, y reconoce que su agencia literaria ha apostado fuerte. Pero también cree que el éxito tiene que ver con que los dilemas que plantea son universales:
No es una historia que solo funcione si conoces la idiosincrasia mediterránea. Son conflictos éticos que cualquier persona puede entender.
¿Y ella, qué haría?
Le preguntamos directamente. Su respuesta es tan honesta como inquietante:
Obviamente, desde nuestra posición, yo diría que nunca haría una concesión de este tipo. Pero comencé la novela y la acabé sin poder dar una respuesta muy contundente a cómo actuaría yo si esta fuese la vida que conozco desde que nací.Y con eso nos quedamos. Con la duda, con la incomodidad y con la certeza de que esta novela va a dar mucho de qué hablar.
Preguntas frecuentes sobre 'El preu de néixer'
¿Cuál es la premisa principal de la novela de Laura Gost?
En la sociedad que describe Gost, una ley obliga a que para que nazca un bebé, otra persona tenga que aceptar morir. Este acto se conoce como 'relevo' y es una medida para combatir la superpoblación.
¿La novela es una distopía futurista clásica?
No. La autora evita el futurismo tecnológico y los estados totalitarios. La sociedad es muy parecida a la nuestra, con la única diferencia de esta ley, y el Estado deja un margen para la libertad individual, lo que hace el dilema más inquietante.
¿Qué papel juega el dinero en este mundo?
El dinero es clave. Existe un mercado negro que permite acceder a 'relevos' de forma ilegal, por lo que el poder adquisitivo determina en gran medida las opciones de cada persona para tener hijos.
¿Qué inspiró a Laura Gost para escribir esta historia?
La idea surgió durante su embarazo, combinando la reflexión sobre el futuro que le espera a su hijo con debates actuales sobre el cambio climático, la superpoblación y la gestión de los recursos naturales.