Cela ya lo avisó: en España, el que resiste, gana
El 24 de octubre de 1987, desde el Teatro Campoamor de Oviedo, Camilo José Cela soltó una de esas frases que se te clavan en la memoria. Fue al recibir el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, con el entonces príncipe Felipe delante. Y le espetó: “En España, el que resiste, gana”. Palabra de Nobel.
El escritor coruñés, que se llevó el Premio Nobel de Literatura en 1989 por retratar como nadie la España de la posguerra en obras como La Colmena o La familia de Pascual Duarte, no hablaba de sobrevivir a base de codazos. Ni de pisar cabezas para llegar arriba. Todo lo contrario. Su mensaje era una crítica feroz a un país donde el éxito no se premia por méritos, sino por aguantar los golpes de propios y ajenos hasta que los demás se cansan.
Porque aquí, y esto lo sabemos bien, la meritocracia brilla por su ausencia. Si intentas volar alto, siempre hay alguien dispuesto a tirarte de las botas. Unamuno ya lo llamó “la ley de la gravedad social”: la masa te empuja hacia abajo. Y hasta definió la envidia como “un auténtico pecado nacional”. No es casualidad que Cela y Unamuno, dos genios, dijeran lo mismo con décadas de diferencia.
La frase de Cela, pronunciada ante el actual rey Felipe VI cuando aún era príncipe, tenía una segunda lectura. Le hablaba a un joven que tendría que lidiar con “el hombre impaciente, el del tiempo inclemente y el de la circunstancia desaforada e hiriente”. Tres embates que, según el gallego, siempre se estrellan contra los elegidos. Y ojo, que no le faltaba razón.
Pero también hay un elogio ahí. Porque si algo define al ciudadano español es esa terquedad, esa resiliencia de no soltar la cuerda cuando otros ya han tirado la toalla. Cela lo veía como un rasgo patrio, una mezcla de orgullo y resistencia que nos hace únicos. Aunque duela, aunque cueste, aquí se aguanta.
Lo que queda claro es que la frase de Cela, leída hoy, sigue teniendo una vigencia que da hasta miedo. En un país donde se premia más resistir que innovar, donde la envidia campa a sus anchas y donde los que sobresalen acaban en el foco de las críticas, el mensaje del Nobel resuena con fuerza. Y no, no es un halago al sistema. Es una denuncia que, desgraciadamente, no ha envejecido ni un día.
¿Qué quiso decir Cela con “el que resiste, gana”?
El escritor criticaba que en España el éxito se logra por ser el último en pie, no por capacidad o talento. Es una llamada de atención contra una sociedad que castiga la innovación y premia la resistencia a los golpes.
¿Qué relación hay entre Cela y Unamuno?
Ambos denunciaron la envidia como un mal nacional. Unamuno habló de la “ley de la gravedad social” y Cela, décadas después, vino a decir lo mismo: aquí, si sobresales, la masa te empuja hacia abajo.
¿Por qué le dijo esa frase al entonces príncipe Felipe?
Cela quería advertir al futuro rey de los embates que tendría que soportar: la impaciencia, el tiempo inclemente y la circunstancia desaforada. Una lección de resistencia para alguien destinado a estar siempre en el foco.
Foto: as