Dustin Hoffman ha revelado que el rodaje de 'El graduado' (1967) fue, en sus propias palabras, «una experiencia terrible». El actor lo cuenta en un ensayo publicado en The New Yorker, casi seis décadas después del estreno del clásico de Mike Nichols, y el balance incluye inseguridad, tensión con el director, 27 bofetadas en una escena que ni siquiera llegó a la pantalla y un tímpano perforado.
La confesión, recogida por espinof.com, desmonta el mito del rodaje idílico detrás de una de las películas más emblemáticas del cine estadounidense. Porque sí, 'El graduado' cambió la vida de Hoffman, pero el precio fue bastante más alto de lo que el público imaginaba.
«No tenía ningún sentido» que me eligieran
Hoffman nunca encajó, a sus propios ojos, en el papel de Benjamin Braddock. El protagonista de la novela de Charles Webb en la que se basa la película era un joven acomodado, brillante estudiante, deportista y capitán del equipo de debate. Un perfil que poco tenía que ver con el actor.
«No tenía ningún sentido que eligieran a alguien con un aspecto tan étnico como el mío para interpretar al perfecto estadounidense anglosajón», explica Hoffman, que ni siquiera quería presentarse a la prueba cuando su representante le comunicó el interés de Nichols. Accedió al final, consiguió el papel y las dudas le acompañaron durante todo el rodaje.
«A menudo sentía que estaban a punto de despedirme».
El actor llegó a pensar que Nichols estaba enfadado con él o que se había dado cuenta de que había cometido un error al elegirlo. Durante algunas de las secuencias más conocidas de la película, Hoffman reconoce: «No tengo ni puta idea de lo que estoy haciendo». Como recoge El País, el intérprete describe además un «cierto sadismo» por parte del director en el set.
27 bofetadas que no aparecen en la película
El episodio más llamativo tiene como protagonista a Katharine Ross, la Elaine Robinson del film. En la escena, Benjamin aparece empapado por la lluvia en la habitación de Elaine para confesarle que ha mantenido una aventura con una mujer mayor. La joven descubre entonces que esa mujer es su propia madre.
Para conseguir la reacción que buscaba, Nichols pidió a Ross que abofeteara repetidamente a su compañero. El resultado fueron 27 tomas. «Mike no dejaba de decirle a Katharine que me pegara, que lo hiciera más fuerte», relata Hoffman, según recoge también La Vanguardia.
La actriz temía hacerle daño, pero él intentó tranquilizarla: «Estoy bien. Simplemente, no me des en la oreja». Algunos golpes acabaron alcanzando esa zona. Al terminar la jornada, el intérprete estaba mareado.
Y aquí viene lo más absurdo: Nichols decidió no utilizar ninguna de aquellas bofetadas en el montaje final. Veintisiete golpes, un actor mareado y ni un fotograma en pantalla.
Un tímpano perforado
Las consecuencias no terminaron ahí. Al día siguiente, Hoffman tuvo que rodar una secuencia bajo el agua con un equipo de buceo. Tras varias tomas, salió a la superficie y descubrió que le sangraba un oído. La combinación de los golpes del día anterior y la presión del agua le provocó una perforación del tímpano.
Una lesión física por un método de dirección que hoy, con las reglas de seguridad y los coordinadores de intimidad que ya se exigen en los rodajes, sería impensable. Los tiempos, al menos en eso, han cambiado.
Un clásico con un premio a la dirección
Estrenada el 22 de diciembre de 1967, 'El graduado' cuenta la historia de un joven recién licenciado atrapado entre una mujer mayor, interpretada por Anne Bancroft, y su hija Elaine. La cinta consiguió siete nominaciones a los Oscar y Nichols se llevó la estatuilla a Mejor dirección en la 40.ª edición de los premios.
Ironías del cine: el director premiado era el mismo que, según Hoffman, repetía una y otra vez la escena de las bofetadas sin que sirviera de nada. El éxito de la película, como señala Yahoo Vida y Estilo, tuvo un coste personal que el público no podía imaginar.
Preguntas frecuentes
¿Por qué Dustin Hoffman recibió 27 bofetadas en 'El graduado'?
Mike Nichols quería una reacción concreta de Katharine Ross en la escena en la que Elaine descubre la aventura de Benjamin con su madre, así que pidió a la actriz que abofeteara a Hoffman tomas tras toma. Ninguna de esas bofetadas apareció en el montaje final.
¿Qué lesión sufrió Dustin Hoffman durante el rodaje?
Los golpes del día anterior, combinados con la presión del agua en una secuencia submarina rodada al día siguiente, le provocaron una perforación del tímpano y un sangrado de oído.
¿Dónde ha contado Hoffman su experiencia?
En un ensayo publicado en The New Yorker, casi seis décadas después del estreno de la película, en el que califica el rodaje como «una experiencia terrible».
