Los Jardines de la Reina y el puerto deportivo de Gijón vuelven a oler a manzana, queso y artesanía. Con el pistoletazo de salida de la 35ª edición de la Fiesta de la Sidra Natural, las casetas del Mercadín ya están en marcha, convirtiendo la zona en un escaparate que mezcla lo más tradicional con las propuestas más nuevas. Y ojo, que esto no es solo sidra: hay joyas, quesos de cabra con trufa, miel ecológica y hasta granizado de sidra.
¿Qué se puede encontrar en el Mercadín de la Sidra de Gijón?
Pasear entre los puestos es descubrir distintas versiones de Asturias. En el taller de joyería Azabache Antones, fundado en 1997, Ismael Marcos y su socio Javier Ortega muestran piezas de azabache, ámbar y coral, pero también elaboraciones exclusivas en plata y esmalte al fuego. “El azabache tiene un límite y con el esmalte ya se puede hacer más variedad y colorido”, explica Marcos, que lleva casi dos décadas viniendo al festival: “El ambiente con la gente es fenomenal y la fiesta es muy prestosa”.
Si hablamos de tradición, la marca Trabanco, de Lavandera, se lleva la palma con sus orígenes en 1925. El llagar familiar aprovecha la cita para exhibir su libro “Trabanco, 100 años de historia”. Carlota Buznego, diseñadora gráfica de la firma, recomienda según el visitante: “Si es de aquí, le diría que probara el vermú 'Alma', es muy desconocido y merece la pena; si es de fuera, la Sidra Selección”.
Quesos gallegos, miel asturiana y productos ecológicos
El mercado también abre las puertas a productores de fuera. Iván Cubillas, desde Xinzo (Ourense), cumple su cuarto año vendiendo quesos artesanos de cabra con castaña, arándanos o miel. Su pieza fetiche es el queso de cabra con trufa: “No sueles encontrarlo en ningún sitio, porque el queso fresco es muy complicado de trabajar, no se conserva tan bien y necesita cámaras a temperatura muy baja”. Para él, estar aquí es estratégico: “Es una ventana a Asturias y nos pone en contacto con tiendas gourmet y distribuidores. Si el tiempo acompaña, la expectativa es acabarlo todo como el año pasado”.
Olaya Pérez, tercera generación de “Olaya Miel”, una empresa de apicultura ecológica de Felechosa, debuta en la fiesta. Sus padres enfocaron la producción al mercado internacional, pero ella y su hermano tienen “la idea romántica de que los asturianos también nos conozcan”. Han preparado zumo de manzana y miel, chips de manzana, compota, vinagre y mermeladas con un 70% de fruta. “Venimos con ánimo de endulzar Gijón”, dice.
¿Qué opinan los visitantes del mercado de la sidra?
La mezcla de perfiles confirma el tirón del evento. Bernardo Bastida, Francisco Alarcón y María Díaz, llegados desde Granada, se toparon con las casetas por sorpresa y descubrieron “productos gastronómicos de los que ni sabíamos de su existencia, como el granizado de sidra”. Bastida aconseja a los turistas: “Que anden, que recorran la ciudad tanto en los bares como en las plazas, y que miren la artesanía, que hay cosas muy chulas y a buen precio”.
Estrella Revuelta, madrileña con casa en Salas, valora que los puestos “están bien porque por lo menos no se pierde lo local. El turista a veces va solo a lo que te venden y, si esto no te lo enseñan en la calle, no lo conoces”. Pilar Rodríguez, en su primera visita a Gijón, destaca “la calidad de los productos ecológicos y la piel. Que la gente venga, porque el tiempo acompaña muchísimo y enriquece la experiencia completa”.
Todo cabe en el mercado de la sidra. Y este año, con 35 ediciones a la espalda, la fiesta sigue demostrando que lo local, lo artesano y lo bueno no pasan de moda.
¿Cuándo se puede visitar el Mercadín de la Sidra de Gijón?
El mercado abre sus puertas durante toda la Fiesta de la Sidra Natural, que arrancó este 21 de agosto. Los puestos permanecen instalados en los Jardines de la Reina y el entorno del puerto deportivo, con horario de mañana y tarde. La entrada es libre y gratuita.
¿Cuánto cuesta probar los productos del Mercadín?
Los precios varían según el puesto, pero los productores coinciden en que hay opciones para todos los bolsillos. Desde quesos artesanos que rondan los 10 euros hasta dulces y mermeladas por menos de 5 euros. La sidra, como no podía ser de otra manera, es la gran protagonista y se puede degustar en todas sus versiones.