Con el calor apretando y las vacaciones a la vuelta de la esquina, muchos dejamos nuestras casas y, con ellas, nuestras plantas. Pero ojo, que el jardinero Ángel Agudo ha lanzado una advertencia clara en 'Estando Contigo' (Castilla-La Mancha Media): el error más común que cometemos al irnos de vacaciones es bajar las persianas por completo. Y no, no es una tontería. Sin luz, las plantas se mueren.
Agudo, un tío que sabe de lo que habla, explica que la luz es el oxígeno de las plantas. “Bajamos las persianas y no dejamos luz, con lo cual error número uno. Hay que dejar algo de luz, aunque sea más tenue”, suelta sin rodeos. La gente, para evitar que la casa se convierta en un horno, cierra todo y deja a las plantas a oscuras. Y eso, amigo, es una sentencia de muerte para ellas.
El riego: ni ahogarlas ni dejarlas secas
Otro clásico del verano: meter todas las plantas en la bañera con agua hasta el cuello. “Otro error muy común es pensar que mi planta de agua no va a morir”, cuenta Agudo con esa ironía que le caracteriza. Lo de dejarlas encharcadas es un desastre. Provoca hongos y pudriciones. “Siempre hay que adaptar la planta al sistema de riego, pero nunca dejarlas encharcadas en período vacacional”, sentencia.
El truco está en los sistemas de riego caseros, pero ojo, que no vale improvisar. “Otro error es no probar esos sistemas de riego que vamos a utilizar posteriormente. Siempre es importante probarlos y ver cómo funcionan”, insiste. Así que, antes de largarte a la playa, prueba el invento. Que no te pille el toro.
¿Qué más podemos hacer para que las plantas sobrevivan al verano?
Además de no bajar las persianas del todo y no encharcarlas, Agudo recomienda agrupar las plantas en zonas con luz indirecta. No las metas todas en el salón a oscuras. Y si te vas muchos días, busca a un amigo o vecino que les eche un ojo. Las plantas no son muebles, son seres vivos.
Así que ya sabes: luz, riego controlado y sistemas probados. Con eso, tus plantas te esperarán vivas cuando vuelvas de vacaciones. Y si no, siempre puedes echarle la culpa al calor.
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