Pedro Alonso se rapó y despide a Berlín: 'Es tóxico y perturbado'
Pedro Alonso pasó por El Hormiguero este miércoles y dejó titulares para rato. El actor acudió junto a Begoña Vargas para presentar Berlín y la dama de armiño, la segunda temporada del spin-off de La casa de papel que aterrizó en Netflix el 15 de mayo y que está ambientada en Sevilla. Pero lo que más llamó la atención fue su look: calvo total y barba blanca.
Una 'cura de humildad' en Galicia
Alonso explicó entre carcajadas que su nuevo aspecto no es un capricho estético. Se rapó por exigencias de un rodaje en La Coruña, donde además tuvo que hablar en gallego. El resultado fue tan radical que pasó completamente desapercibido por las calles. Una cura de humildad, la llamó él. Su madre, con resignación, admitió que al final 'no lo veía tan mal'. El actor bromeó diciendo que se rapó también para la promoción de la serie porque su aspecto real era 'muy heavy'.
Los delirios de la fama internacional
Pero la entrevista no fue solo risas. Alonso habló sin filtro de las situaciones surrealistas que conlleva la fama. Recordó cómo desde el gobierno de Erdogan le persiguieron en Turquía para conseguir una foto, una propuesta que rechazó rotundamente para no meterse en líos políticos con un régimen cuestionado. Pablo Motos sacó a colación otra historia de locura: un fan le rastreó hasta la selva del Amazonas para pedirle un autógrafo. La fama tiene un lado bastante perturbador.
El adiós definitivo a Berlín
El momento más potente de la noche llegó cuando Alonso reflexionó sobre el fin de su etapa como el célebre atracador. Definió al personaje como la 'lámpara de Aladino' de su carrera, pero también lanzó un aviso serio: Berlín es un personaje 'tóxico, disociado, muy perturbado' que arruina la vida de la gente. Tras una racha delicada a nivel personal, sintió la necesidad de hacer un 'reseteo' y despedirse con alegría.
El actor confesó que terminar en Sevilla tuvo un aire operístico, a lo Carmen. 'Había que terminar', sentenció. De actor de clase media a vivir una realidad digna de la ciencia ficción, una trayectoria que siempre procurará honrar.
Begoña Vargas se adueña de la noche
Por su parte, Begoña Vargas demostró madurez y naturalidad. Reconoció que su experiencia con el reconocimiento público es mucho más tranquila y le permite seguir llevando una vida normal. Además, ensalzó el vínculo creado con sus compañeros de reparto y se atrevió a cantar en directo ante los espectadores, robando la escena. Una actriz que no necesita artificios para brillar.