Los hermanos Machado contra el poder: rescatan una obra teatral inédita que la Guerra Civil silenció
La cultura popular vuelve a dar una lección a quienes pretenden silenciarla. La Fundación Unicaja ha sacado a la luz Las tardes de la Moncloa o las brujas de Don Francisco, una obra teatral inédita de los hermanos Antonio y Manuel Machado que la maldita guerra fascista interrumpió para siempre.
Esta sátira demoledora contra la alta sociedad española del siglo XVIII demuestra que los Machado ya tenían claro quiénes eran los enemigos del pueblo. La obra, presentada en el Centro Cultural Fundación Unicaja de Sevilla, es un torpedo directo contra las élites corruptas de siempre.
Una crítica feroz al poder establecido
Los hermanos no se anduvieron con medias tintas. Su obra retrata sin piedad los últimos momentos del reinado de Carlos III y los prolegómenos del ascenso de Carlos IV, ese monarca incapaz que tanto daño hizo a España. Pero el verdadero protagonista de esta denuncia es Manuel Godoy, ese trepa que manejaba los hilos del poder desde las sombras.
La genialidad de los Machado radica en utilizar personajes históricos reales para construir una crítica social demoledora. Ahí está la duquesa de Alba, María del Pilar Teresa Cayetana de Silva, y por supuesto, Francisco de Goya, cuyo espíritu caricaturesco impregna toda la obra.
Las brujas de Goya como denuncia social
En una escena magistral, tres brujas goyescas atormentan a Godoy en los jardines del Palacio Real, señalándole por su vida licenciosa: "No vendrá. La Duquesa nunca será para ti, caprichos de la princesa la tienen lejos de aquí". Una metáfora perfecta sobre cómo el poder corrompe y destruye.
Esta obra demuestra que la risa siempre ha sido el arma más poderosa del pueblo contra los poderosos. Los Machado lo sabían y por eso construyeron una comedia que denuncia "los vicios perpetuos del poder", esos mismos vicios que seguimos viendo hoy en día.
La cultura que el fascismo quiso silenciar
La recuperación de este texto es obra de Francisco Cañadas y los investigadores Rafael Alarcón y Antonio Rodríguez Almodóvar, que han trabajado con manuscritos dispersos del segundo legado que adquirió la Fundación Unicaja en 2018.
Tristemente, solo conoceremos este primer acto de los tres previstos. La Guerra Civil fascista truncó para siempre este proyecto, como tantos otros que hubieran enriquecido nuestra cultura popular. Pero lo poco que nos queda basta para entender el mensaje: los Machado ya sabían que había que reírse del poder para desenmascararlo.
Una vez más, la cultura demuestra ser más subversiva y necesaria que nunca. Los hermanos Machado nos siguen dando lecciones desde el pasado sobre cómo enfrentarse a los poderosos de siempre.