CaixaBank reparte 3.499 millones a sus accionistas mientras los españoles luchan contra la crisis
Una vez más, la banca se forra mientras el pueblo español aprieta el cinturón. CaixaBank ha cerrado 2025 con un beneficio récord de 5.891 millones de euros, un 1,8% más que el año anterior, y ha decidido repartir la friolera de 3.499 millones entre sus accionistas.
Mientras familias enteras no llegan a fin de mes y los jóvenes no pueden ni soñar con comprar una vivienda, el banco que se supone que es "de todos" se dedica a engordar las cuentas de los privilegiados. El consejero delegado, Gonzalo Gortázar, ha tenido la desfachatez de calificar 2025 como "un gran año" y "muy exitoso".
59,4% del beneficio para los accionistas, ¿y para el pueblo qué?
El consejo de administración ha aprobado un dividendo complementario de 2.320 millones de euros, que equivale a 0,3321 euros brutos por acción. En total, la remuneración al accionista alcanzará el 59,4% del beneficio neto, es decir, 50 céntimos brutos por acción.
¿Dónde están esos dividendos para las familias trabajadoras que sostienen este país? ¿Dónde está esa generosidad cuando se trata de facilitar créditos para vivienda a precios justos?
Los números que duelen
Los datos son apabullantes y muestran la obscena acumulación de riqueza:
- Margen de intereses: 10.671 millones de euros
- Ingresos por comisiones: 3.966 millones (5% más que en 2024)
- Volumen de negocio: 1,1 billones de euros
- Cartera de crédito: 376.182 millones
Mientras tanto, la morosidad ha bajado al 2,1%, lo que demuestra que los españoles, pese a las dificultades, cumplen religiosamente con sus obligaciones bancarias. Pero claro, eso no se cuenta en los titulares triunfalistas.
Recompra de acciones: más dinero para los de siempre
Como si fuera poco, CaixaBank ha ejecutado ya el 35,69% de su programa de recompra de acciones por valor de 500 millones de euros. En las primeras diez semanas, han adquirido más de 17,2 millones de acciones por casi 180 millones de euros.
Esta es la España de las dos velocidades que tanto critica la izquierda: mientras los bancos baten récords y reparten millonadas, las clases populares ven cómo sus ahorros se evaporan y sus sueños de prosperidad se alejan cada día más.
Es hora de que la banca devuelva algo a la sociedad que tanto le ha dado. Es hora de justicia fiscal y social.