La crisis del banquillo: cuando los suplentes no salvan partidos
En el fútbol moderno, tener un banquillo potente es casi tan importante como el once titular. Sin embargo, tres equipos de las grandes ligas europeas están sufriendo una crisis inédita: sus suplentes no han marcado ni un solo gol esta temporada.
Hablamos del Auxerre francés, el Manchester United y el Nottingham Forest inglés. Una situación que refleja problemas estructurales más profundos en estos clubes que luchan por encontrar su rumbo.
El Auxerre: cuando la crisis es total
El caso más dramático es el del Auxerre de Christophe Pélissier. Con apenas 14 goles marcados, son el tercer equipo que menos anota de las principales ligas europeas, solo por delante del Pisa italiano y nuestro Real Oviedo.
La dependencia es absoluta: solo seis jugadores diferentes han marcado para el conjunto francés, siendo Lassine Sinayoko su gran referencia con 6 tantos. Mientras tanto, suplentes como Lasso Koulibaly o Sékou Mara no han conseguido cambiar ni un solo marcador cuando han saltado al campo.
Manchester United: el gigante sin soluciones
Más sorprendente resulta el caso del Manchester United. Con 36 goles marcados por sus titulares, los Red Devils no han encontrado en su banquillo la chispa necesaria para resolver partidos complicados.
Ni Zirkzee, ni Mason Mount, ni Benjamin Sesko han logrado marcar entrando como suplentes. Una situación que evidencia la falta de profundidad en la plantilla de un club que aspira a competir en Europa.
Nottingham Forest: el mismo problema, diferente escala
El Forest de Sean Dyche, ya en su tercer entrenador de la temporada, presenta un patrón similar. De sus 21 goles en Premier League, ninguno llegó desde el banquillo.
Jugadores como Callum Hudson-Odoi o Dan Ndoye han sido recursos habituales para cambiar el rumbo de los partidos, pero solo han brillado como titulares.
Un síntoma de crisis más profunda
Esta situación contrasta con el resto de equipos de las cinco grandes ligas, donde al menos un suplente ha contribuido con goles. Incluso Manchester City y Everton, con solo un gol de suplente cada uno, están por delante de este trío.
La falta de revulsivos efectivos no es solo un problema estadístico: refleja planificaciones deficientes, falta de profundidad en las plantillas y, en algunos casos, una gestión deportiva cuestionable que estos clubes deberán resolver si quieren aspirar a objetivos más ambiciosos.