El fútbol español sigue de luto y, lo que es peor, discutiendo lo que no debería discutirse: si la salud de un jugador manda más que el espectáculo. Antonio Pérez, fisioterapeuta conocido como Fisioteduca, ha pedido este miércoles un cambio urgente de normativa tras la muerte de Jesús de Miguel, delantero del CD Tenerife de 30 años que falleció el 3 de noviembre en el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria tras el brutal choque con el portero del FC Andorra, Jesús Owono, durante el partido disputado dos días antes en el Heliodoro Rodríguez.
La petición es tan simple como escalofriante: los profesionales sanitarios deberían poder entrar al terreno de juego en cuanto sospechen una situación grave, sin pedir permiso al árbitro. Hoy no es así, y la diferencia entre unas normas y otras puede ser, literalmente, la vida.
Diez segundos que valen una vida
Pérez no anda con rodeos. En un vídeo compartido en sus redes sociales, recogido por Diario Sport, suelta una frase que ya ha recorrido España: ¡Levántate ya!, esa sentencia que tantos fisioterapeutas escuchan a pie de campo. Jesús de Miguel no se levantó.
El fisioterapeuta analiza la jugada con cronómetro en mano. Desde el momento del impacto hasta que entran las asistencias pasan más de diez segundos, porque el árbitro, cuenta Pérez, antes saca la tarjeta roja que atiende al jugador caído. Owono fue expulsado en el minuto 90, según recoge el acta arbitral publicado por la Real Federación Española de Fútbol, que describe una pierna en alto con uso de fuerza excesiva, según Mundo Deportivo.
Y aquí viene el dato que debería avergonzar a quien gestiona este deporte. Según el gráfico que muestra Pérez, basado en un estudio de 2013 con 216 casos de commotio cordis observados a lo largo de varias décadas, la supervivencia llega hasta el 40% si la ayuda se presta antes de tres minutos y cae al 5% si llega más tarde.
La cuestión es que yo vengo de estar dos años trabajando en rugby. En rugby, si yo veo en el campo una potencial acción grave, puedo entrar directamente sin pedir permiso a nadie. En fútbol, el árbitro tiene que darse cuenta e iniciar el protocolo.
Es decir: en el rugby el sanitario manda, en el fútbol manda el silbato. Y el silbato, por lo que se ve, no siempre ve lo que pasa.
Cámaras en Primera, suerte en Segunda
Pérez añade un detalle incómodo para los que venden este deporte como moderno y seguro. En Primera y Segunda hay muchas cámaras, pero en las demás categorías no, y ahí el ojo del árbitro es lo único que existe. Su conclusión es contundente: yo, como oficio, como médico en el fútbol, debería de poder entrar a la mínima que vea sospecha, dijo, según recoge Diario Sport.
El impacto de Owono sobre De Miguel provocó una parada cardiorrespiratoria y obligó a suspender el encuentro, según recoge Medicina Responsable. El colegiado relató en su acta que, ante la gravedad de los hechos y la ausencia de mejoría, los capitanes y delegados de ambos equipos comunicaron que no estaban en disposición anímica de continuar, y el partido se dio por suspendido de mutuo acuerdo.
La justicia ya ronda a Owono
Mientras el fútbol discute protocolos, la justicia se mueve. Fuentes jurídicas consultadas por El Periodico explican que la justicia ordinaria puede entrar de oficio, bastando con el atestado policial, sin necesidad de que la familia o el club presenten denuncia. El caso, apuntan esas mismas fuentes, podría tipificarse como homicidio imprudente.
El escenario legal se agranda. Como advierten juristas citados por El Confidencial, la responsabilidad penal de Owono solo sería exigible ante una actuación dolosa o gravemente negligente, y una eventual condena podría alcanzar los cuatro años de cárcel. Entre la sanción deportiva y el banquillo de los acusados hay un abismo que ahora mismo nadie sabe cruzar.
La salud por delante del negocio
Pérez lo deja dicho con una claridad que a muchos dirigentes les sentará como un bofetón: lo importante en el fútbol debería ser la salud y no el espectáculo. Y remata recordando que hay otros muchos casos en los que no querer parar el juego empeora el pronóstico.
La frase de marras, esa cultura del levántate ya que atraviesa los campos de España de norte a sur, no es un detalle folclórico. Es una política de hecho, aplicada cada fin de semana, con la bendición de quienes prefieren que el reloj corra antes que la ambulancia entre.
Ahora la pelota está en el tejado de la Federación y de LaLiga. La muerte de De Miguel puede ser una tragedia más en la estadística o el punto de inflexión que Pérez reclama. El rugby ya demostró que se puede hacer al revés. Solo hace falta que alguien en la futbolera tenga el valor de firmarlo antes de que el próximo diez segundos vuelva a costar demasiado.
Preguntas frecuentes
¿Por qué murió Jesús de Miguel?
El delantero del CD Tenerife sufrió una parada cardiorrespiratoria tras un fuerte choque con el portero del FC Andorra, Jesús Owono, el 2 de noviembre en el estadio Heliodoro Rodríguez. Falleció el día siguiente en el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria.
¿Qué cambio piden los sanitarios en el fútbol?
Piden poder entrar al campo sin permiso del árbitro en cuanto detecten una posible situación grave, como ya ocurre en rugby, porque los primeros minutos de una reanimación son decisivos para la supervivencia.
¿Qué riesgo penal tiene Jesús Owono?
La justicia ordinaria puede actuar de oficio y el caso podría considerarse homicidio imprudente, aunque los juristas señalan que la responsabilidad penal exigiría probar una actuación dolosa o gravemente negligente.
