Lucrecia vuelve en 2026: el teatro que pone en el banquillo al juicio social
¿Cuánto tiene que sufrir una víctima para que le creamos? Esa es la pregunta incómoda que la compañía Sótano B planta sobre el escenario con El caso Lucrecia, un montaje que viaja de la antigua Roma al presente para hablar de algo que sigue doliendo: la exigencia social de demostrar que eres bastante víctima. La obra, escrita y dirigida por Sandro Cordero y protagonizada por Ici Díaz y Cristina Lorenzo, se estrena el próximo 23 de septiembre en La Felguera.
Nada de lecciones ni respuestas fáciles. Lo que buscan es remover conciencias. “Nosotros no damos ni lecciones ni queremos resolver este enigma”, avanza Lorenzo, que comparte personaje con Díaz. Porque aquí el foco no está en el agresor, sino en lo que pasa después con quien sufre. “El culpable no nos interesa, no nos importa si le caen tantos años. Nos importa ella, qué le va a pasar a ella”, sentencia Cordero.
¿Por qué seguimos exigiendo a las víctimas que demuestren su dolor?
La historia de Lucrecia, violada por Sexto Tarquino y empujada al suicidio tras contarlo, sirve de espejo para 2026. La obra cuestiona si todavía se pide a las víctimas una imagen concreta de sufrimiento para ser creídas. “Parece que si no hay una violencia explícita, una violencia clara, la credibilidad no es la misma”, apunta Lorenzo. Y conecta con algo que muchas reconocerán: “Lo que todas sentimos alguna vez es dudar si lo que te está pasando, aunque sea muy leve, es real o es cosa tuya, y ahí está el miedo a contarlo”. La conclusión es dura: “El juicio social sigue existiendo y ser víctima es terrorífico”.
El reto de contar una violación sin mostrar nada
Condensar toda esa complejidad sin caer en el discurso ha sido el mayor desafío. “El reto más complicado ha sido condensar toda la información en un texto”, reconoce Cordero. La escena de la violación se ha trabajado desde la contención: “No hay desnudo, tú vas a ver una violación sin ver nada”. El objetivo, evitar distracciones: “No quiero distracciones, quiero que miren lo que estamos contando”.
Tras unas 42 sesiones de ensayo, el equipo hace una pausa antes de encarar el estreno. Y el verdadero éxito se medirá al otro lado del telón. “Espero que cuando salgan del teatro salgan mejor de lo que entraron”, dice Cordero. “Si no salen mejores, al menos sí diferentes, con algo que no se habían planteado antes”. Porque El caso Lucrecia no viene a cerrar el debate, sino a encender una luz en las butacas.
¿Cuándo y dónde se estrena El caso Lucrecia?
El montaje de Sótano B se estrena el 23 de septiembre en La Felguera, tras semanas de trabajo y alrededor de 42 ensayos.
¿Qué busca la obra con la historia de Lucrecia?
Trasladar al presente una historia de la antigua Roma para cuestionar si todavía se exige a las víctimas una determinada imagen de sufrimiento para ser creídas, poniendo el foco en el juicio social.
¿Cómo se representa la violación en la obra?
Desde la contención, sin desnudos ni violencia explícita, para que la atención del espectador se centre en el relato y no en lo escabroso de la escena.