La reina Mette-Marit de Noruega ha puesto su salud por delante de la corona. La Casa Real noruega ha confirmado este miércoles que la esposa del rey Haakon no pisará ningún acto oficial hasta, como mínimo, el verano de 2027. La decisión, anunciada en un comunicado oficial, llega meses después del trasplante de pulmón al que se sometió y en plena recta final del luto por el fallecimiento del rey Harald V.
“Su Majestad la Reina aún se encuentra en rehabilitación tras su trasplante de pulmón y, en principio, no tendrá ningún programa oficial hasta el próximo verano”, reza el comunicado del Palacio. Dicho de otro modo: Mette-Marit se pierde todo el otoño, el invierno y la primavera de actos públicos. La recuperación manda, y el protocolo espera.
¿Por qué Mette-Marit estará de baja hasta 2027?
El motivo no es otro que el duro proceso de recuperación tras el trasplante de pulmón al que se sometió el pasado 17 de junio en el Rikshospitalet de Oslo. La intervención fue un éxito, pero los médicos ya avisaron entonces de que la rehabilitación sería larga, exigente y con los primeros seis meses como ventana crítica para controlar la evolución. Ahora, el equipo médico ha recomendado prudencia total, y la Casa Real ha escuchado.
¿Cuándo volverá la reina a la agenda oficial?
En principio, su regreso está previsto para junio de 2027. Pero ojo, porque la propia Casa Real deja la puerta abierta: todo dependerá de cómo evolucione en los próximos meses. La reina no tiene prisa, y nadie en el palacio quiere forzar la máquina. La salud, esta vez, va primero.
Una enfermedad pulmonar que viene de lejos
Esto no es nuevo. En 2018, cuando todavía era princesa heredera, Mette-Marit anunció que padecía una variante poco habitual de fibrosis pulmonar. Una enfermedad crónica que ya entonces le jugaba malas pasadas y que condicionaba su capacidad para mantener una agenda oficial estable. Ella misma lo explicó con una honestidad poco habitual en la realeza: su capacidad de trabajo podía variar y habría periodos en los que no podría cumplir con sus compromisos.
La enfermedad fue a peor. Durante 2025, la Casa Real ya avisó de que el trasplante era una posibilidad cada vez más real. En junio de 2026, su estado se deterioró hasta el punto de entrar en la lista de espera para un órgano nuevo. Apenas unos días después, apareció un donante compatible. La intervención se hizo y salió bien. Desde entonces, Mette-Marit vive centrada en la rehabilitación: entrenamiento físico y controles médicos constantes para vigilar las dos grandes amenazas post-trasplante: las infecciones y el rechazo del órgano.
La última ausencia: una infección respiratoria la dejó sin Parlamento
La decisión de apartarla de la agenda llega pocos días después de su último gran acto fallido. El pasado 2 de octubre, Mette-Marit tenía que acompañar al rey Haakon en la apertura solemne del Parlamento noruego. Un acto cargado de simbolismo, porque era la primera gran ceremonia del nuevo monarca tras la muerte de Harald V. Pero unas horas antes, el palacio comunicó que la reina no podría asistir. Motivo: una infección respiratoria.
Su ausencia obligó a rehacer la foto. El rey Haakon acudió acompañado de su hija, la princesa heredera Ingrid Alexandra, que cada día gana más peso institucional dentro de la monarquía noruega. Mientras tanto, Mette-Marit seguirá al margen. Su vuelta, en principio, no será hasta 2027. Y si su cuerpo dice que no, la corona tendrá que esperar.
