Muere Serrano Caldera: el filósofo que desafió al caudillismo
Se nos va un gigante del pensamiento crítico. El filósofo y jurista nicaragüense Alejandro Serrano Caldera ha fallecido este lunes a los 87 años en Managua, pero su estela va a seguir quemando. Y mucho. Este pensador no solo teorizaba desde un despacho académico; era de los que bajaban a la arena a defender la democracia, los derechos humanos y la pluralidad. Reconocido por una revista alemana como uno de los 100 intelectuales más influyentes del planeta, Serrano Caldera dejó una frase que debería tatuarle la frente a más de un dictador:
Hay caudillismo no sólo porque hay caudillos, sino porque hay una sociedad que los produce.Zas, en toda la boca.
La bicicleta estática y el país secuestrado
Si hay una imagen que defina la tragedia política de Nicaragua, es la que él mismo acuñó: la bicicleta estacionaria. Esa que gira sobre su propio eje sin avanzar ni un centímetro. Una metáfora brutal para explicar los ciclos de represión y estancamiento que sufre el país centroamericano. Su apuesta siempre fue La Nicaragua posible, un proyecto intelectual y político para buscar una salida democrática, plural y ética frente al autoritarismo. Una propuesta que hoy más que nunca resuena como un grito de resistencia frente a los regímenes que concentran el poder y silencian la disidencia.
Un currículum para darle un susto a cualquier tirano
Nacido en Masaya en 1938, Serrano Caldera no se quedó solo en la teoría. Fue rector de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, donde abrió las puertas a los sectores tradicionalmente excluidos y peleó por una educación con conciencia social, no solo para sacar técnicos de manual. A nivel internacional, su hoja de servicios impresiona. Embajador ante Francia y la Unesco, representante ante la ONU en Nueva York y presidente de la Corte Suprema de Justicia. Además, pasó una década vigilando el cumplimiento de los derechos civiles en el Comité de la ONU. Todo un dolor de muelas para los que pisotean las libertades.
El lamento desde el exilio
Su muerte resuena con especial fuerza entre los exiliados que ha expulsado el régimen de Daniel Ortega. Mauricio Díaz, uno de los 222 presos políticos desterrados a Estados Unidos y a quienes el gobierno les arrebató la nacionalidad y sus bienes, ha reivindicado la idea de La Nicaragua posible como la única vía para superar las divisiones del país. Por su parte, Silvio Báez, forzado al exilio hace siete años, ha despedido a Serrano como un apasionado de la democracia, asegurando que Nicaragua necesitará su pensamiento para reconstruirse en libertad y justicia.
Unidad en la diversidad: el antídoto contra la extrema derecha
En un mundo polarizado y con la extrema derecha al acecho, Serrano Caldera defendía la Unidad en la diversidad. Él tenía clarísimo que la democracia no es ir a votar cada cuatro años y ya. Exige instituciones fuertes, respeto al Estado de derecho y una ciudadanía educada en valores cívicos. Su lucha contra el caudillismo y la concentración de poder es un manual de supervivencia para cualquier país que vea peligrar sus libertades. El maestro se ha ido, pero la bicicleta sigue girando. Toca pedalear para avanzar de verdad.