David Canales, propietario de tres viviendas en alquiler, ha vendido sus pisos y ha trasladado su dinero a locales comerciales arrendados a empresas, en una decisión que él mismo atribuye al miedo a los impagos y a la inseguridad jurídica generada, a su juicio, por los cambios normativos del Gobierno. Así lo ha contado en una entrevista con À Punt recogida por
La Razón
El caso de Canales llega en un momento delicado para el mercado del alquiler en España. Según los datos del Banco de España citados en la información, hay unos 3,6 millones de viviendas en alquiler en el país, y alrededor del 92% de los propietarios son particulares. Es decir: el mercado del alquiler español no lo mueven los grandes fondos buitre, sino gente con dos pisos heredados o comprados a base de hipoteca y años de curro. Que esa gente salga del mercado no es una anécdota: es una hemorragia silenciosa de oferta.
El miedo a los impagos, motor del éxodo de caseros
El 70% de los propietarios prioriza evitar impagos y conflictos jurídicos antes que maximizar la rentabilidad de sus inmuebles, según recoge la información. Canales es un ejemplo perfecto de ese sentimiento. En su entrevista, fue directo y sin rodeos sobre lo que le empujó a vender.
Estos decretos y este populismo lo único que está haciendo es poner miedo a los caseros, afirmó.
El propietario sostiene que muchos pequeños arrendadores han comprado sus viviendas con ahorros, las han recibido por herencia o las han adquirido tras años de trabajo. En su caso, los alquileres complementaban su salario, y decidió no renovar los contratos cuando llegaran a su vencimiento. Nada de echar a nadie a la calle: simplemente, no renovar.
Su argumento central es que la protección de las familias vulnerables no puede recaer sobre los hombros de los pequeños propietarios. Esa protección social la tiene que dar la administración pública, no los caseros con nuestras propiedades, señaló. Y aquí, seamos honestos, tiene un punto difícil de rebatir desde la izquierda: si el Estado no ofrece un parque público de vivienda suficiente, el sostén de la política social acaba apoyándose en particulares con tres pisos en vez de en un sistema público digno de ese nombre.
De viviendas a locales: la huida hacia el contrato con empresas
Tras vender sus pisos, Canales compró locales comerciales alquilados a sociedades. La razón es puramente pragmática: la seguridad jurídica. Con las sociedades sabes que si tienes algún impago en cuatro días puedes desahuciarlos, aseguró.
La frase es brutal y lo dice todo sobre la asimetría del sistema: desahuciar a una familia tarda años y pasa por filtros sociales; desahuciar a una empresa, cuatro días. No hace falta ser un lince para entender por qué el capital pequeño prefiere contratos con sociedades antes que con personas. La cuestión es si queremos un mercado de vivienda donde la gente compite en desventaja con las sociedades mercantiles por un techo.
Canales también rechazó que tener tres viviendas implique ser un gran tenedor o un especulador. Dices que tienes tres viviendas y ya eres un especulador, un gran tenedor o un explotador de familias, lamentó, y añadió que sus propiedades son fruto de su trabajo y su esfuerzo.
¿Cuántas viviendas ha perdido el mercado de alquiler?
La retirada de viviendas del mercado preocupa tanto a propietarios como a quienes buscan casa, y los números que maneja la información son llamativos. Canales afirma que, tras la publicación de nuevas medidas, más de 5.000 viviendas desaparecieron de los portales inmobiliarios durante la primera semana.
Según datos de Idealista recogidos por La Razón, desde la llegada de Pedro Sánchez al poder en 2018, el Gobierno ha elaborado una batería de leyes que ha desplomado la oferta de vivienda en casi 400.000 unidades. La cifra es abultada y conviene leerla con contexto: la caída de oferta también responde a factores estructurales que nada tienen que ver con los decretos, como la turistificación masiva, los fondos de inversión que compran para destinar los pisos a uso turístico y la especulación urbanística de siempre, esa que ningún decreto de alquiler ha tocado de verdad.
Canales advierte de que las restricciones al alquiler por habitaciones pueden reducir las opciones disponibles, especialmente para estudiantes y jóvenes que no pueden pagar un piso completo. Como ejemplo menciona Elche y la demanda de habitaciones vinculada a la Universidad Miguel Hernández.
Encontrar un piso en mi ciudad o en cualquier otra ciudad de España es casi imposible, afirmó Canales, que reclama que la Administración se haga cargo de la protección social y alerta de que, si los propietarios particulares perciben que asumir un alquiler implica demasiado riesgo, algunos podrían seguir saliendo del mercado.
El debate de fondo: vivienda como derecho o como negocio
Más allá del caso concreto, la historia de Canales refleja una tensión que el progresismo tiene pendiente de resolver. Regular el mercado es necesario, y las políticas de contención de rentas o de extensión de contratos responden a un problema real: precios desorbitados y una generación entera condenada al alquiler caro o a los 40 años con la madre.
Pero la regulación sin oferta pública suficiente tiene un efecto perverso: los pequeños propietarios venden, y quien compra no es una familia, sino un fondo, un inversor o, directamente, nadie, porque el piso pasa a uso turístico o queda vacío. Cada casero pequeño que vende sus tres pisos es una victoria pírrica del discurso anti-casero y una derrota silenciosa de la vivienda como derecho.
La salida no está en elegir entre caseros acosados y familias desahuciadas. Está en un parque público de vivienda a la altura de los países del norte de Europa, en impuestos reales a los grandes tenedores y a los pisos vacíos, y en dejar de pedirle a la señora que alquila el piso de su madre muerta que haga de ministerio de Vivienda con su propio bolsillo. Mientras eso no ocurra, seguiremos viendo a más David Canales vendiendo sus pisos y comprando locales, y a más jóvenes sin un sitio donde vivir. Foto del problema: hecha.
Preguntas frecuentes
¿Por qué vendió David Canales sus tres pisos en alquiler?
Canales vendió sus viviendas por miedo a los impagos y a la inseguridad jurídica que, según él, generan los cambios normativos del Gobierno, y reinvirtió el dinero en locales comerciales alquilados a empresas, donde los desahucios por impago son mucho más rápidos.
¿Cuántos propietarios de viviendas en alquiler son particulares en España?
Según datos del Banco de España citados en la información, alrededor del 92% de los propietarios de las 3,6 millones de viviendas en alquiler del país son particulares, no sociedades o grandes fondos.
¿Cuánta oferta de alquiler se ha perdido desde 2018?
Según datos de Idealista recogidos por La Razón, la oferta de vivienda ha caído en casi 400.000 unidades desde la llegada de Pedro Sánchez al poder en 2018, aunque la caída también responde a factores como la turistificación y la compra por fondos de inversión.
¿Qué reclama Canales a la Administración?
Canales reclama que la protección de las familias vulnerables sea responsabilidad de las administraciones públicas y no de los pequeños propietarios, y advierte de que más propietarios podrían salir del mercado si perciben que alquilar implica demasiado riesgo.
