El cómico y guionista Yunez Chaib, colaborador de La Revuelta, ha afirmado este noviembre que «el humor se ha convertido en una herramienta política más», durante una entrevista concedida a La Nueva España Digital con motivo de su visita a Mieres para presentar su primera novela, «Corderito», un ejercicio de autoficción sobre la infancia de un niño en una familia musulmana.
Chaib, nacido en Melilla hace 32 años y afincado desde niño en Mallorca, ha pasado en pocos años de actuar ante 20 o 30 espectadores a llenar salas de 300 personas casi en cualquier ciudad de España. El impulso llegó de la televisión: primero La Resistencia y ahora La Revuelta, el programa de David Broncano en La 1 de Televisión Española, emitido de lunes a jueves desde septiembre de 2024.
De los locales de 30 butacas a las salas de 300
Su trayectoria es la de un cómico de a pie que ha conocido las dos caras del oficio. «En mi caso no [es difícil ser cómico], porque me va bien y yo puedo dedicarme a ello», dijo Chaib, que reconoce sin rodeos que muchos compañeros no pueden decir lo mismo: «Hay cómicos y cómicas que no pueden vivir de ello y están jodidos porque les puede costar mucho arrancar o vender entradas».
El salto televisivo cambió sus números. «Antes solo actuaba en Mallorca y en Barcelona para 20 o 30 personas en cada show y desde que empecé a salir en el programa he ido ganando una notoriedad. Ahora actúo para 300 personas en casi cualquier sitio», relató.
«Corderito»: ficción íntima sobre crecer musulmán en España
Su debut literario narra la historia de un niño hijo único en el seno de una familia musulmana y su evolución vital. Chaib, que en realidad tiene cuatro hermanos, prefiere hablar de ficción antes que de confesión.
«Hay, obviamente, momentos o personajes que están bien descritos respecto a la realidad, pero eso me lo guardo para mí. Me gusta verlo como una historia de ficción muy íntima», explicó.
¿Y el desahogo? Nada de eso. «Supone un entretenimiento, un ejercicio ficticio y ya. Yo para desahogarme voy a mi psicóloga», soltó con la sorna que le ha hecho famoso.
Sobre el poso que quiere dejar en los lectores, Chaib se muestra escéptico con los mensajes impostados. «La novela no la escribí pensando un mensaje, la escribí pensando unos personajes y unos contextos y el mensaje creo que está más en el ojo del que lee que en la mano del que escribe».
Humor y política: «yo solo quiero que la gente se ría»
Chaib ha usado durante años el humor ácido para denunciar el racismo, y esa actitud le ha costado alguna mala cara. Él lo tiene claro: no quiere un humor de panfleto.
«Yo no sé si hago humor para luchar contra algo, lo hago para hacer reír y resulta que tengo un pensamiento de izquierdas que a veces se transmite en el texto, pero tampoco quiero transmitir un humor político», defendió.
¿Por qué molesta tanto ese tipo de humor? Chaib lo atribuye a quienes no bajan la guardia. «Hay gente a la que le molesta, porque no bajan la guardia y no entienden que es humor. Yo busco que la gente se ría y si a alguien le molesta es porque está esperando a ver qué digo, a ver qué no», afirmó, antes de soltar un dato: en ocho años de escenarios apenas se le han levantado tres o cuatro espectadores molestos.
Sobre la politización del chiste, Chaib ve un fenómeno generalizado. «Ahora el humor es una herramienta política más. En el Congreso hay políticos que en sus intervenciones cuentan chistes, en redes sociales de todos lados del espectro político se utilizan memes para captar adeptos», dijo.
Y ahí metió un guiño de modestia con nombre propio: «No me veo con la capacidad intelectual como para enfrentarme a algo desde el humor porque no estoy preparado. Ignatius Farray quizá sí, porque es un tío con un bagaje, con una experiencia y con una cabeza muy privilegiada. Yo soy un novato».
Contra la criminalización de los migrantes
Chaib tampoco se mordió la lengua al hablar del verano que hemos vivido, marcado por la criminalización de las personas migrantes. Nacido en Melilla, ciudad autónoma donde la frontera se vive de otra manera que en Ceuta, el cómico reivindicó la empatía por encima del discurso del miedo.
«Este verano se ha criminalizado bastante [a los migrantes]», afirmó. «Es una situación muy complicada porque tú piensa que de un lado a otro de la frontera hay gente que a 1 kilómetro de distancia podría tener una vida mucho mejor».
Chaib desmontó además el relato según el cual todos los que llegan quieren quedarse en España: «Quizá no es gente que quisiera quedarse en España, sino irse a Bélgica o cualquier otro punto de Europa. Creo que muchas personas en esa situación extrema de pobreza, de un país pisándote el cuello, al menos se plantearían irse a un lugar mejor».
Sus palabras llegan en pleno debate público sobre la gestión de las fronteras de Ceuta y Melilla, un debate que este verano volvió a cargar contra las personas más vulnerables en lugar de cuestionar las causas de la pobreza que las empuja.
El lunes, Abascal en La Revuelta
La entrevista también tocó la actualidad del programa de Broncano, que este lunes recibe al líder de Vox, Santiago Abascal, en una emisión que genera expectación. Chaib, que además ha compartido plató esta semana con Pedro Almodóvar en La Revuelta, donde el cineasta ofreció su primera actuación musical en 30 años, zanjó la pregunta con una broma de las suyas.
«Yo lo que quiero es que llegue el martes», dijo.
Preguntas frecuentes
¿Quién es Yunez Chaib?
Es un cómico y guionista de 32 años nacido en Melilla y criado en Mallorca, conocido por su paso por La Resistencia y por ser colaborador de La Revuelta, el programa de David Broncano en La 1 de TVE.
Qué es «Corderito», la novela de Yunez Chaib?
Es su primera novela, de género autoficción, que narra la historia de un niño hijo único dentro de una familia musulmana y su evolución vital. Chaib la presenta como «una historia de ficción muy íntima».
Por qué dice Chaib que el humor es una herramienta política?
Porque, según explicó a La Nueva España Digital, los políticos cuentan chistes en el Congreso y todas las ideologías usan memes en redes sociales para captar adeptos, aunque él asegura que su objetivo es solo hacer reír.
