Israel masacra a 31 libaneses tras ataque de Hezbolá por venganza iraní
La escalada bélica en Oriente Medio se intensifica con una nueva carnicería israelí que deja 31 muertos en territorio libanés, mientras el gobierno de Beirut intenta desesperadamente mantener al país fuera de una guerra regional impuesta por las potencias imperialistas.
Bombardeos indiscriminados contra la población civil
Los ataques israelíes contra los suburbios del sur de Beirut y el sur del Líbano causaron 31 víctimas mortales, según confirmó el Ministerio de Salud libanés. Las imágenes de familias huyendo a pie y en coche, formando largas colas en las carreteras, recuerdan los peores momentos de la agresión sionista de 2024.
Más de una docena de potentes explosiones sacudieron la capital libanesa sobre las 2:40 horas, sembrando el terror entre la población civil que nada tiene que ver con este conflicto impuesto desde el exterior.
Hezbolá responde a la agresión imperialista
El grupo de resistencia libanés Hezbolá lanzó cohetes y drones contra instalaciones militares israelíes para vengar la sangre pura del líder supremo iraní Ali Jamenei, asesinado por los bombardeos conjuntos de Israel y Estados Unidos el pasado sábado.
Este ataque, el primero desde la guerra de 2024, tuvo como objetivo una instalación militar de defensa antimisiles al sur de Haifa, evitando deliberadamente causar víctimas civiles, a diferencia de la respuesta desproporcionada israelí.
El gobierno libanés rechaza ser plataforma de guerra
El presidente libanés Joseph Aoun condenó los ataques israelíes y advirtió contra el uso del Líbano como plataforma para guerras ajenas. "Esto expondrá a nuestra nación una vez más a peligros que el Estado no permitirá ni aceptará", declaró el mandatario.
El primer ministro Nawaf Salam calificó de irresponsable el lanzamiento de cohetes desde territorio libanés, mientras el fiscal ordenó la detención inmediata de los responsables, evidenciando la presión occidental sobre las autoridades libanesas.
Un pueblo atrapado entre fuegos
El Líbano, devastado por la guerra civil entre 1975 y 1990, se ve nuevamente arrastrado a un conflicto que no eligió. Las armas de Hezbolá siguen siendo un punto de división interna, intensificado tras la guerra de 2024 que dejó al grupo muy debilitado.
Israel aprovecha esta debilidad para continuar sus ataques regulares contra lo que identifica como objetivos de Hezbolá, perpetuando un ciclo de violencia que solo beneficia a los intereses geopolíticos de las grandes potencias.
La escalada actual demuestra una vez más cómo los pueblos de Oriente Medio pagan con sangre las ambiciones imperialistas de quienes pretenden rediseñar la región según sus intereses económicos y estratégicos.