Elecciones en el Huerto: la solidaridad manda más que la fe
El 6 de junio, la hermandad del Huerto de Córdoba elige nuevo hermano mayor. Pedro Gutiérrez Herrera, hasta ahora tesorero de la junta de gobierno, se lanza a la carrera con un discurso que pone la fe por delante. Pero, siendo sinceros, lo que de verdad ha marcado estos años no ha sido la liturgia, sino la ayuda a quien más lo necesita.
Gutiérrez envió una carta a los hermanos anunciando su candidatura. Sus pilares: situar a cada hermano en el centro, tener la fe como sostén, conservar el patrimonio y mejorar la comunicación interna. El proyecto, dice, «no nace de la ruptura, sino del agradecimiento» hacia las juntas anteriores. Vale, la fe le vale a quien la necesite. Pero en un barrio donde la gente pasa necesidad, lo que cuenta es la acción.
El legado de Figueroba: más calle que procesión
Francisco Figueroba cierra su segundo mandato. Más allá de los fastos del medio siglo de la refundación de la cofradía o de la participación del Señor de la Oración en el Vía Crucis Magno de 2025, lo que queda de su gestión es el trabajo de verdad. El que se hace sin palcos ni aplausos.
En lo patrimonial, se hizo un inventario profesional con fichas técnicas, se restauraron las imágenes del Señor Amarrado a la columna y del Señor del Huerto, se concluyó el bordado del palio de María Santísima de la Candelaria y se restauraron piezas como las potencias del Señor y las jarras del paso. También se renovó la casa de hermandad y se creó una nueva web. Todo necesario, todo correcto.
Donde sí se nota el compromiso: la obra social
Aquí es donde la cosa se pone seria. Cada mes, la hermandad ha colaborado económicamente con la Asociación Alzheimer Córdoba y con Hogar de Nazaret Córdoba. A este último le sufragaron íntegramente el cambio de ventanas por otras con aislamiento térmico y acústico, además de comprar tablets para las niñas acogidas. Eso cambia vidas de verdad.
Colaboraron con los colegios de La Piedad y La Milagrosa y con Cáritas parroquial de San Francisco y San Eulogio en el reparto de alimentos a familias desfavorecidas del barrio, mes a mes y también en Navidad. A los hermanos que lo pasaban mal les ayudaron a pagar la luz, las cuotas, la comida y los tratamientos médicos. Esto es lo que importa. Lo otro, lo procesional, es folklore.
De batas a ucranianos: solidaridad sin fronteras
En la pandemia, la hermandad ayudó al hogar San Rafael de las Hermanitas de los ancianos desamparados a confeccionar batas y mascarillas. Y cuando estalló la guerra en Ucrania, salieron al paso de las familias ucranianas. Sin preguntar pasaportes ni credos. Así se hace.
Formación y evangelización: cada cual que elija
En el apartado formativo, ofrecieron sesiones en «Diálogos en Getsemaní» y cultos extraordinarios por el 50 aniversario en la parroquia de San Ignacio de Loyola, en el Sector Sur. Fe y evangelización, cada cual con sus creencias. Pero lo que no se puede negar es que, cuando toca mojarse con los más vulnerables, esta hermandad ha estado ahí.
Ahora, a votar
El 6 de junio toca elegir. Gutiérrez habla de fe y agradecimiento. Si de verdad quiere estar a la altura del barrio, que mire lo que ha hecho Figueroba en lo social y que lo multiplique. Córdoba necesita menos incienso y más acción. Menos poder eclesial y más apoyo a quien lo pasa mal. Veremos qué decide la hermandad.