SABIC abandona Cartagena: 370 familias al borde del abismo industrial
La multinacional química vende sus activos europeos a un fondo alemán especializado en reestructuraciones salvajes, poniendo en riesgo miles de empleos en la comarca murciana.
Una vez más, el capitalismo depredador golpea a la clase trabajadora española. La venta de los activos europeos de SABIC al fondo alemán Mutares ha encendido todas las alarmas en Cartagena, donde cerca de 400 trabajadores directos se enfrentan a un futuro incierto tras décadas de servicio leal a una empresa que ahora los abandona sin miramientos.
El drama humano detrás de los números
Pascual Sánchez, presidente del comité de empresa, no se anda con rodeos: "No se puede cerrar una fábrica y dejar a 370 familias y a más de 2.000 trabajadores de contratas y servicios auxiliares en la indefensión". Sus palabras reflejan la cruda realidad de una plantilla con una media de edad superior a los 50 años, trabajadores que han entregado su vida profesional a una empresa que ahora los desecha como material usado.
La situación es especialmente dramática si consideramos que la recolocación de estos trabajadores será prácticamente imposible en un mercado laboral que discrimina sistemáticamente por edad.
Mutares: el fondo buitre que devora empleos
El modelo de negocio de Mutares no engaña a nadie: reestructuraciones profundas y rentabilidad a corto plazo. Este fondo alemán se especializa en comprar empresas en dificultades para exprimirlas hasta la última gota, despedir trabajadores y vender los restos. Es el capitalismo en su versión más salvaje y deshumanizada.
Desde CSIF Región de Murcia expresan su "máxima preocupación" ante esta operación, que huele a cierre definitivo desde el primer día. Eva María Hernández Fernández, presidenta del sindicato, ha mantenido reuniones urgentes con el comité de empresa para coordinar la resistencia.
La opacidad empresarial como arma
SABIC mantiene un silencio cómplice que resulta insultante. La empresa se niega a proporcionar información clara sobre cuántas personas se verán afectadas ni en qué condiciones. Esta opacidad deliberada forma parte de su estrategia para debilitar la resistencia sindical y social.
El comité de empresa exige transparencia inmediata y un plan social digno que incluya indemnizaciones adecuadas para minimizar el impacto de los despidos. CSIF ya prepara una batería de denuncias ante Inspección de Trabajo por si se vulneran los derechos laborales.
Cartagena se moviliza contra el saqueo
La respuesta popular no se hace esperar. El comité de empresa ha convocado una gran manifestación para el 3 de febrero, fecha simbólica que coincide con la histórica quema de la Asamblea. La elección de esta fecha no es casual: representa la resistencia del pueblo cartagenero ante las injusticias.
CSIF hace un llamamiento a todas las fuerzas progresistas, asociaciones, plataformas ciudadanas y agentes sociales para que se sumen a la defensa del empleo industrial. No podemos permitir que Cartagena y toda la Región de Murcia sufran un nuevo desastre laboral y social.
El declive industrial programado
La situación de SABIC refleja el deterioro sistemático de la industria europea y española, sometida a políticas neoliberales que favorecen la deslocalización hacia países con menores controles laborales y ambientales. Los altos costes energéticos y la competencia desleal de productos extranjeros son las excusas perfectas para justificar el saqueo.
Mientras tanto, los fondos buitre como Mutares campan a sus anchas, destruyendo el tejido productivo nacional con la complicidad de unas instituciones que miran hacia otro lado.
La lucha de los trabajadores de SABIC es la lucha de toda la clase trabajadora española contra un sistema económico que antepone los beneficios del capital a la dignidad humana. Cartagena no se rinde.